La economía de México se enfrenta a desafíos significativos en un contexto regional complicado. De acuerdo con el análisis de especialistas del Institute of International Finance (IIF), se prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) del país solo avance un 0.3% este año, lo que lo coloca como el de peor desempeño en América Latina, incluso por debajo de las proyecciones para Venezuela.
Esta situación responde a múltiples factores que han deteriorado tanto los motores de crecimiento internos como externos del país. En el ámbito global, la incertidumbre generada por la nueva política comercial y migratoria de Estados Unidos ha afectado negativamente la inversión productiva, un área crucial para el desarrollo económico de México. A esto se suma un debilitamiento en el flujo de remesas, un ingreso significativo que había impulsado el consumo interno en años pasados.
En el contexto interno, México enfrenta obstáculos estructurales que complican su crecimiento. La reorganización de la cadena de suministro, la limitada capacidad para implementar estímulos económicos, y las debilidades institucionales ligadas a la reforma judicial así como las deficiencias en infraestructura, son lastres que dificultan un avance más robusto.
Contrastando esta situación, las proyecciones para Venezuela sugieren un crecimiento del 0.6%, permitiéndole superar a México en términos de expansión económica, lo que subraya que economías más cerradas pueden estar menos expuestas a la fragmentación comercial que se observa este año.
Esta fragmentación, enfatizada por recientes tensiones geopolíticas, ha llevado a un entorno global más incierto. Los recientes ataques de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes han intensificado el riesgo en los mercados energéticos y han añadido volatilidad al sentimiento general del riesgo. La política comercial y fiscal de Estados Unidos se ha vuelto más intervencionista, lo que provoca inquietudes no sólo para México, sino para el mundo entero.
A nivel mundial, se espera que la economía crezca un 2.6% este año, un descenso notable frente a los anteriores años de expansión. Este estancamiento se da en un contexto donde Estados Unidos, la principal economía del mundo, verá un crecimiento de apenas 1.2%, rompiendo una racha de cuatro años con cifras superiores al 2%. A su vez, la zona euro se enfrenta a un crecimiento previsto del 1%, mientras que Japón experimentará un avance de 0.8%, reflejando un panorama de moderación en esas regiones.
En el caso de China, las proyecciones apuntan a un crecimiento del 4.7%, el más bajo en tres años, lo que también resalta las tensiones existentes en la economía global.
La información presentada corresponde a datos y proyecciones análisis hasta la fecha de publicación original, el 26 de junio de 2025. En un mundo interconectado y lleno de incertidumbres, el desempeño económico de México plantea importantes preguntas sobre su futuro y el de América Latina.
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