La reciente investigación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) revela importantes disparidades de género en el ámbito del comercio internacional en América Latina, enfocándose en economías clave como México, Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Perú y Costa Rica. Los hallazgos indican que las empresas dirigidas por mujeres tienen aproximadamente un 10% de probabilidad de exportar, mientras que las lideradas por hombres alcanzan un 14%. En México, esta brecha se agrava notablemente, con solo un 8% de las empresas femeninas involucradas en la exportación, en comparación con un 19% de las masculinas.
Este dato es fundamental dado que las empresas exportadoras suelen ser más dinámicas y modernas, lo que implica que las mujeres enfrentan una clara desventaja económica debido a su menor representación en este sector. Además, se destaca que las pocas empresas exportadoras dirigidas por mujeres tienden a ser de menor tamaño, lo que refuerza la existencia de barreras de género en el ámbito empresarial. Esto subraya la urgencia de implementar políticas efectivas que apoyen a las mujeres en su camino hacia el liderazgo en el comercio internacional.
En términos de liderazgo, el análisis resulta alarmante para México: únicamente un 10% de los miembros de los consejos de administración son mujeres, una cifra notablemente inferior a la de otros países latinoamericanos, donde Colombia presenta un 20%, Brasil un 19% y Perú un 18%. En comparación, países como Canadá y Estados Unidos muestran cifras mucho más alentadoras, con 35% y 30%, respectivamente. Esta escasez de representación femenina en posiciones de liderazgo empresarial marca una clara desventaja en el contexto global.
Adicionalmente, el estudio destaca la considerable carga de trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres en México: un 40% de su tiempo laboral se destina a estas actividades, en contraste con solo el 10% de los hombres. Comparativamente, en Argentina, los hombres dedican alrededor del 18% y las mujeres menos del 35% a tareas no remuneradas. Esta diferencia significativa en el tiempo dedicado a responsabilidades no remuneradas es una desventaja clara para las mujeres en el ámbito empresarial, y resalta la necesidad urgente de implementar mejores sistemas de cuidado que permitan reducir las brechas de desigualdad económica.
Los datos presentados por la OCDE abren la puerta a un diálogo esencial sobre la equidad de género en el comercio internacional. Al fortalecer el apoyo a las mujeres emprendedoras y al abordar las barreras estructurales que enfrentan, es posible avanzar hacia un entorno empresarial más justo y equitativo, que no solo beneficie a las mujeres, sino que impulse el crecimiento económico de toda la región.
Es imperativo que las naciones latinoamericanas comiencen a considerar políticas que faciliten la inclusión de las mujeres en el ámbito empresarial, similar a las legislaciones implementadas en otras partes del mundo, como las cuotas de representación en empresas que cotizan en bolsa. La evolución hacia una mayor equidad de género en el comercio no solo beneficia a las mujeres, sino que también es un motor crítico para el desarrollo sostenible y la competitividad económica en el contexto actual.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


