La reciente demanda de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano (ASEM) a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) destaca un tema crítico en la diplomacia mexicana: el acoso laboral. Este llamado a actuar “de manera responsable” surge tras conocerse al menos 16 denuncias por acoso contra Josefa González-Blanco, la exembajadora de México en Reino Unido. La asociación argumenta que ignorar o restar importancia a estas conductas debilita la cohesión y prestigio del Servicio Exterior Mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en un comunicado del 21 de enero de 2026, sostuvo que hasta la fecha no existen investigaciones específicas contra González-Blanco, quien será reemplazada por el ex fiscal general Alejandro Gertz Manero. A pesar de que se han presentado denuncias durante el actual sexenio, Sheinbaum aclaró que no han resultado en acciones de investigación concretas y defendió el desempeño de la exfuncionaria en su cargo.
Un informe revelador indica que desde 2021, al menos 40 trabajadores han dejado la embajada, ya sea por renuncias o por ser transferidos a otras representaciones. Esta situación ha dejado al equipo con menos de la mitad de su plantilla original, algo que podría tener repercusiones en la eficacia de la diplomacia mexicana.
La ASEM subraya que el acoso laboral y el maltrato hacia el personal son prácticas inaceptables, especialmente para aquellos en posiciones de liderazgo, cuya responsabilidad va más allá de representar al Estado; deben también garantizar un ambiente laboral respetuoso y profesional. Sin embargo, exdirectivos de la Cancillería han expresado su preocupación acerca de la rendición de cuentas, indicando que funcionarios con acceso a decisiones políticas sienten que son intocables, lo que dificulta cualquier tipo de supervisión o sanción.
La ASEM ha instado a la Cancillería a asumir la responsabilidad de atender estas denuncias y, en caso de ser necesario, determinar responsabilidades. El contexto pone de manifiesto la necesidad de un cambio en la cultura laboral dentro del Servicio Exterior, donde la protección del personal debe ser prioritaria para asegurar no solo un buen funcionamiento, sino también la adecuada representación de México en el extranjero.
El tema del acoso en el ámbito diplomático es una cuestión urgente que requiere atención inmediata, y el llamado de la ASEM podría marcar el inicio de una transformación que garantice un entorno laboral saludable para los servidores públicos.
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