El reciente aumento sostenido de la temperatura global ha generado alarmas entre los expertos, con advertencias sobre una posible aceleración del calentamiento global y una subestimación de la capacidad autorreguladora del planeta. Francisco Estrada Porrúa, director del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, ha expuesto que desde 2023 la temperatura mundial se ha mantenido por encima de los 1.5 °C, un límite crítico establecido en los Acuerdos de París. A pesar de las expectativas de una disminución debido a fenómenos como El Niño y La Niña, la realidad ha superado esas proyecciones, apuntando a que podríamos cruzar este umbral en apenas cinco años.
El escenario es particularmente grave en México, donde desde el periodo preindustrial hasta 2024, la temperatura ha aumentado 1.8 °C, superando el promedio global. Con una tasa de calentamiento estimada en 3.2 °C por siglo, el país enfrenta un desafío mayor, por encima del incremento mundial estimado en 2 °C. Además, proyecciones sobre la producción de café en Veracruz han revelado pérdidas aún más significativas de lo anticipado; se temía una caída del 24% para 2020, pero los datos actuales indican una reducción cercana al 48%.
Durante las mesas de trabajo “Cambio Climático en México: Tendencias, Riesgos y Políticas”, se subrayó la importancia de centrar la acción climática dentro de la estrategia de desarrollo nacional para las próximas décadas. Enrique Provencio Durazo, del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, enfatizó la necesidad de priorizar esta cuestión dentro de la acción pública, asegurando alineación con los compromisos internacionales y garantizando el respaldo político y presupuestal adecuado. Esta estrategia climática, según Provencio, debe integrarse en una visión de progreso, además de la justicia ambiental, utilizando políticas económicas que impulsen la inversión para mitigar el cambio climático.
Naxhelli Ruiz Rivera, del Instituto de Geografía, advirtió que las amenazas sociales derivadas del cambio climático deben ser abordadas en conjunto con los derechos sociales. La reducción de estas amenazas depende de mejorar las estructuras de oportunidades, en lugar de limitarse a contabilizar los daños materiales. Señaló la gravedad del impacto que el cambio climático tiene en la población, con 22.5 millones de personas involucradas en labores de cuidado y 38 millones recibiendo cuidados, en su mayoría niños, personas mayores y aquellos con discapacidad.
Las condiciones de muchas viviendas en México también generan preocupación, con 35.3 millones de hogares enfrentando carencias graves de calidad. Especialmente en estados costeros, se presentan problemas de humedad y filtraciones en cimientos, lo que agrava la vulnerabilidad ante desastres climáticos. El caso del huracán Otis ilustra esta problemática: afectó a 296,000 menores, con consecuencias prolongadas como explotación, deserción escolar y problemas de salud.
Las discusiones en el ámbito académico y gubernamental son críticas, ya que se busca sentar las bases para la Cumbre de Acción Climática 2025, donde participarán 25 universidades de México, con el objetivo de fomentar una ciudadanía ambiental informada y comprometida. La fortaleza de la acción climática juega un papel crucial para asegurar un futuro más sostenible, alineando esfuerzos con los desafíos y realidades del cambio climático que enfrenta el país.
La información presentada aquí corresponde a la fecha de publicación original del análisis (2025-05-17 08:04:00).
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


