En enero de 2026, México enfrentó un desalentador déficit comercial de 6,481 millones de dólares, a pesar de un notable incremento en las exportaciones, que crecieron un 8.1%. Este dato, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), refleja un contraste importante con el déficit de 4,558 millones de dólares registrado en el mismo mes de 2025 y se produce después de experimentar un superávit de 2,430 millones de dólares en diciembre.
El informe del Inegi detalla que esta variación mensual en la balanza comercial se debe principalmente a la disminución en la balanza de productos no petroleros y a un menor déficit en la balanza de productos petroleros. A pesar del incremento en las exportaciones totales, que alcanzaron los 48,007 millones de dólares, el sector petrolero vio caer sus ventas en un 33.5%, sumando solo 1,110.6 millones de dólares. En contraste, las exportaciones no petroleras aumentaron un 9.8%, alcanzando los 46,897.2 millones de dólares, impulsadas particularmente por un crecimiento del 7.9% en las ventas hacia Estados Unidos y un impresionante 19.6% hacia el resto del mundo.
Las importaciones también mostraron una tendencia al alza, aumentando un 9.8% hasta llegar a 54,489 millones de dólares. La caída en las compras petroleras fue notable, con un descenso del 21.3% en comparación con el año anterior, totalizando 3,324.7 millones de dólares, mientras que las importaciones no petroleras aumentaron un 12.7%, alcanzando los 51,164.1 millones de dólares.
Mirando hacia atrás, México cerró el año 2025 con un superávit comercial de 771 millones de dólares, un cambio significativo respecto al déficit de 8,212 millones de dólares de 2024. Este fortalecimiento en la balanza comercial fue impulsado fundamentalmente por la robustez del sector manufacturero, que ha permitido al país diversificar sus mercados y reducir su dependencia del petróleo.
En un contexto donde una cuarta parte de la economía mexicana depende de las exportaciones a Estados Unidos, la nación ha buscado afianzar su posición en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para fomentar su crecimiento. Sin embargo, el pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial indicaba la posibilidad de una recesión en México, especialmente ante los aranceles impuestos durante la administración de Donald Trump, aunque el país logró sortear esa turbulencia.
Este panorama subraya la complejidad de la balanza comercial mexicana en un entorno global cada vez más desafiante, donde la adaptación y la diversificación se muestran como claves para sostener el crecimiento económico.
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