En el contexto actual de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, México, Chile y Perú buscan estrategias comerciales que les permitan mitigar la incertidumbre económica. Sin embargo, la reciente decisión de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, de no asistir a la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) ha suscitado inquietud entre expertos. Este evento, que reúne a 21 países en Gyeongju, Corea del Sur, es visto como una oportunidad única para fortalecer lazos comerciales en un ambiente de tensiones globales.
La omisión de la presidenta mexicana, a pesar de la invitación personal del presidente surcoreano Lee Jae-myung, ha sido calificada de “mala señal” hacia Seúl por el académico Paul Carrión. Además, Leonard Angrist, profesor de Economía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), subraya la necesidad urgente de que México establezca acuerdos con sus principales socios comerciales, destacando que Corea del Sur es el quinto socio comercial de México. La relevancia de este nexo se agudiza aún más por la relación de Corea con Estados Unidos, que recientemente anunció un nuevo tratado de libre comercio.
Desde el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de Economía había manifestado interés en negociar un tratado de libre comercio con Corea del Sur, realizando una primera ronda que quedó en el aire por la falta de comunicación del gobierno mexicano. Esta falta de acción ha generado críticas respecto a la dirección que está tomando el país en su política comercial.
Mientras tanto, el único líder regional presente en Gyeongju es el presidente chileno, Gabriel Boric, quien tiene la oportunidad de cimentar lazos que podrían beneficiar a su país. En contraste, se plantea que el enfoque de Sheinbaum en asuntos prioritarios, como las relaciones con Cuba, pueda restar valor al futuro económico de México.
A medida que las dinámicas comerciales a nivel global continúan evolucionando, la asistencia a foros internacionales como el APEC puede jugar un papel crucial en la estrategia comercial del país. Las decisiones tomadas en estos espacios, lejos de ser meros eventos protocolarios, tienen el potencial de definir el rumbo económico de naciones enteras en un mundo interconectado y cada vez más competitivo.
Esta situación cobra relevancia en un panorama donde la colaboración y el entendimiento entre naciones son vitales para afrontar desafíos comunes y aprovechar las oportunidades que surgen en el cambiante contexto económico global.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


