La reciente misión comercial canadiense a México ha marcado un hito en las relaciones entre ambos países, al dar un paso decisivo en la ejecución de la Asociación Estratégica Integral. Este acuerdo, firmado el 18 de septiembre de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum y el primer ministro Mark Carney, se plantea como un mecanismo para afrontar los desafíos que impone la volatilidad del entorno estadounidense.
Con una amplia delegación de más de 370 miembros, que incluye a directivos de empresas, representantes de pymes, líderes de asociaciones industriales y funcionarios de ambos países, Canadá ha establecido un esquema de integración que, a través del Plan de Acción México–Canadá 2025–2028, busca diversificar riesgos y robustecer la producción. Esta estrategia no solo contempla protegerse de aranceles y cambios regulatorios provenientes de EE. UU., sino que también se orienta a atraer inversión hacia México, promoviendo una mayor autarquía económica.
Las actividades de esta misión se desarrollaron en las principales ciudades del país: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara. En la capital, el enfoque estuvo en la armonización regulatoria, la seguridad y la energía; Monterrey se centró en las cadenas de suministro de manufactura avanzada y semiconductores; y en Guadalajara se buscaron acuerdos en tecnología, agroindustria y soluciones digitales. La magnitud de este evento se evidenció con la realización de aproximadamente 1,900 reuniones de negocio (B2B) solo en la Ciudad de México.
En el ámbito minero, el Plan de Acción ha introducido estándares de consulta que otorgan mayor certeza a las empresas canadienses que operan en México, crucial para garantizar el flujo de minerales estratégicos. Este cambio ya se refleja en el mercado: empresas como First Majestic y Pan American Silver han visto un aumento notable en el valor de sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores, gracias, en parte, al incremento del 12% en la inversión de fondos de pensiones canadienses en el sector minero mexicano.
La inversión canadiense en México ha superado los 55,000 millones de dólares, y el comercio bilateral logró un récord de 36,200 millones en 2025. Este nuevo enfoque pragmático de Carney ofrece a México una colaboración que busca complementar lo que en el pasado se vio limitado por la administración de Donald Trump. Además, se planea conectar los puertos de Altamira y Montreal para reducir los costos de transporte en un 12%, evitándose así cuellos de botella en las fronteras estadounidenses.
De cara a la revisión del T-MEC, México está fortalecido por la alianza con un socio del G7 que comprende la importancia de su estabilidad industrial. Este vínculo entre Sheinbaum y Carney, sustentado en el pragmatismo y el enfoque en la invaluable construcción de cadenas de valor, transforma la vecindad en una sólida sociedad cooperativa. Así, se establece que la audacia reside no en construir muros, sino en crear puentes que favorezcan el desarrollo mutuo.
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