México y Estados Unidos definen este viernes las bases para un acuerdo de seguridad que, según han manifestado Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, busca marcar también un nuevo comienzo. “Se inicia una nueva etapa. Adiós, Mérida. Bienvenido, Entendimiento Bicentenario”, ha proclamado el canciller en referencia al nombre del plan. El presidente mexicano han tenido un desayuno de trabajo con el secretario de Estado Antony Blinken, el de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, y el fiscal general Merrick Garland. Equipos de las dos Administraciones negocian los detalles del llamado “Entendimiento Bicentenario para la seguridad, la salud pública y las comunidades seguras”, que entierra la Iniciativa Mérida, un programa de cooperación que se remonta al final del mandato de George W. Bush y que ya no daba más de sí.
“Hoy vamos a revisar el contenido y darles a conocer a qué hemos llegado”, ha afirmado Ebrard, quien, como López Obrador, ha resaltado la que en su opinión debe ser la filosofía de fondo inherente al nuevo plan: la idea de soberanía. “Les diría lo que anima este entendimiento en primer lugar es el respeto mutuo, el ámbito de cada cual; en segundo lugar, no es un acuerdo de cooperación cualquiera, es una alianza en materia de seguridad, una alianza tiene otro nivel cualitativo que un acuerdo. Este entendimiento es una buena noticia para nuestras sociedades. Vamos a dar buenos resultados”.
AMLO tuvo una reunión con la delegación norteamericana
El mandatario ha tenido una reunión distendida con la la delegación norteamericana, en la que ha hablado de Benito Juárez y ha bromeado con una frase atribuida al Porfirio Díaz, como ya hizo durante su primer encuentro virtual con Biden. En lugar de la famosa sentencia “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, ha recordado que prefiere decir “bendito México, tan cerca de Dios y no tan lejos de Estados Unidos”. Más allá de la anécdota, López Obrador ha reiterado que su Gobierno está “en esa disposición de que haya cooperación para el desarrollo”. “Que trabajemos juntos y que seamos respetuosos de nuestras soberanías”, ha indicado antes reivindicar su proyecto político: “Estamos nosotros llevando a cabo una transformación pacífica que consiste básicamente en eliminar, desterrar la corrupción”.
La visita de Blinken y el denominado “diálogo de alto nivel” con México tiene el propósito sellar un plan para, en esencia, reducir los asesinatos a los lados de la frontera. Pero, por encima de todo, busca superar el estancamiento de la era de Donald Trump. El expresidente estadounidense nunca tuvo un plan de choque contra el crimen organizado y se centró en contener la migración. El Gobierno de López Obrador lleva meses, además, tratando de enterrar la Iniciativa Mérida, un programa que se inauguró en 2008 y en el que, a pesar de unas ayudas de 3.000 millones de dólares, las autoridades mexicanas desempeñaron un papel subordinado a la voluntad de Washington.
La mesa de negociación incluyo 10 asuntos importantes
Ebrard aseguró en vísperas del encuentro que México busca que el entendimiento con Washington no sea “tan asimétrico” como hasta ahora. Su equipo llevó a la mesa de negociación previa 10 asuntos que incluyen la reducción de asesinatos, la asistencia jurídica, las extradiciones -que, afirmó, se dan a un ritmo distinto-. Pero, por encima de todo, busca lograr con la Administración de Biden un acuerdo sobre el control del tráfico de armamento. “No me mandes armas, por favor… Lo que queremos es que ya no vengan armas, no que vengan más. El 70% de las armas, como sabemos, provienen de allá”, insistió el secretario de Relaciones Exteriores. En línea con el proyecto político de López Obrador, el Gobierno busca, en definitiva, un marco de colaboración de respeto mutuo y sin injerencias, defienden en Cancillería.


