Este miércoles, la Embajada de México en Jordania y la municipalidad de Amán se unieron para celebrar un significativo evento: la ceremonia de dedicación de la escultura “El Caballito”, obra del renombrado artista mexicano Sebastián. Este obsequio del Pueblo de México conmemora los 50 años de relaciones diplomáticas entre México y el Reino Hachemita de Jordania.
La escultura fue recibida en representación de Jordania por el alcalde de Amán, Youseph Al-Shawarbeh, en una emotiva develación que tuvo lugar en el Parque Shibli Bisharat, ubicado en la colorida calle Rainbow de la capital jordana. El embajador de México en Jordania, Jacob Prado, encabezó la ceremonia, en la que también participaron altas autoridades jordanas, el artista Sebastián, miembros del cuerpo diplomático, así como representantes de la comunidad cultural y de la comunidad mexicana en el país.
Durante su intervención, el embajador Prado subrayó que, en medio de cinco décadas de lazos diplomáticos, México y Jordania han cultivado una relación sólida, fundamentada en el respeto mutuo y una creciente cooperación en diversos ámbitos, además de compartir una amistad sincera. La entrega de esta obra de arte, una réplica de la creación original, no solo representa un regalo simbólico, sino también un puente de hermandad entre Amán y la Ciudad de México, reforzando el lazo cultural que une a ambas capitales.
El alcalde Al-Shawarbeh dio la bienvenida a la escultura, destacando su valor como un nuevo hito que enriquece el paisaje urbano de Amán y la escena del arte público en la ciudad. Al-Shawarbeh mencionó la trayectoria internacional del escultor Sebastián, cuya obra ha dejado huella en espacios públicos a nivel mundial, a través de monumentales esculturas que exploran conceptos como la ciencia, el color, el movimiento y la identidad.
El artista, en su discurso, resaltó que a través de “El Caballito”, la relación entre México y Jordania se ha fortalecido aún más. El arte, según Sebastián, es un lenguaje universal capaz de unir a los pueblos y trascender fronteras, convirtiendo este acto en un símbolo de esperanza y convivencia cultural.
Este evento no solo celebra un aniversario diplomático, sino que también representa un paso hacia el futuro de la colaboración entre dos naciones que, a pesar de la distancia geográfica, encuentran en el arte una vía poderosa de entendimiento y conexión. La instalación de la escultura en uno de los corredores culturales más vibrantes de Amán es prueba del compromiso continuo de la ciudad por fomentar la creatividad artística en sus espacios públicos.
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