México y la Unión Europea han dado un paso significativo en el ámbito comercial al acordar la eliminación de aranceles sobre las importaciones de baterías y autos eléctricos. Esta iniciativa, enmarcada dentro del Acuerdo Comercial Integrado (ACI), busca fomentar el intercambio bilateral y potenciar la competitividad en el sector automotriz.
Este acuerdo surge en un contexto donde el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM) había establecido un régimen de desgravación para la mayoría de los productos industriales, culminando en 2007. Sin embargo, este proceso no contemplaba ciertos componentes cruciales, como las baterías para vehículos eléctricos y los propios automóviles eléctricos, que han ganado protagonismo en los últimos años.
Luis Rosendo Gutiérrez, subsecretario de Comercio Exterior de México, enfatizó que esta eliminación de aranceles no solo facilitará el comercio, sino que también se verá reforzada por la certidumbre que brindará el Acuerdo Global Modernizado (AGM), del cual forma parte el ACI. En la reciente Cumbre Empresarial México-Unión Europea, se discutió la importancia de estas medidas, que no solo apuntan a vehículos y autopartes, sino también a la regulación de la fabricación de productos refinados como plata, cobre, oro y manganeso.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, subrayó que la reducción de aranceles permitirá que la exportación de prácticamente todos los productos agropecuarios y de manufactura se vuelva significativamente más económica. Esta apertura llega en un momento donde Estados Unidos ha estado imponiendo aranceles del 25% a algunos autos y autopartes que no cumplen con las regulaciones del T-MEC, lo que ha generado un entorno desafiante para las exportaciones mexicanas.
De hecho, los datos más recientes indican que las exportaciones de autos eléctricos mexicanos a Estados Unidos han disminuido drásticamente, con una caída interanual del 69.6% en el primer trimestre de 2026, alcanzando solo 700 millones de dólares. En un sentido más amplio, incluyendo todos los tipos de vehículos, México experimentó una reducción del 11.3% en sus exportaciones automotrices, que sumaron 38,051 millones de dólares.
Ebrard también mencionó que, con esta nueva apertura, se eliminarán prácticamente todos los aranceles, lo que permitirá un acceso más fácil y asequible al mercado europeo, donde el promedio arancelario ha sido de aproximadamente el 10%. En 2025, el sector automotriz mexicano atrajo inversiones en 204 proyectos procedentes de 20 países, siendo Estados Unidos el mayor inversionista con un 45% del total.
La reinversión nacional se destacó como un componente clave del crecimiento en el sector, representando el 53.4% de la inversión extranjera directa total, lo que indica que las empresas con presencia en México han optado por ampliar sus operaciones en lugar de trasladarse. Este fenómeno es positivo, ya que apunta a la competitividad de la industria automotriz mexicana en el contexto global, con una fuerte integración a las cadenas de valor de América del Norte, así como conexiones con Asia y Europa.
Este acuerdo con la Unión Europea demuestra cómo, incluso en un entorno internacional incierto, hay esfuerzos concretos para impulsar una industria vital y adaptarse a las nuevas demandas del mercado, particularmente en el ámbito de la sostenibilidad y la movilidad eléctrica.
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