Por Lya Gutiérrez Quintanilla
“Nunca conocí a mi abuelo, llamado Hussein Derakhshanfar, quien llegó a México en la comitiva del Sha de Irán con un cargo militar; él formaba parte del cuerpo de seguridad de élite del depuesto monarca”, quien esto dice es el abogado Christian Derakhshanfar, nieto de Hussein.
Curiosamente, -agrega-, desde 1974, cuatro años antes de que iniciara en Irán el conflicto de los rebeldes islamistas que estaban en contra de todo intento de modernidad de Irán mi abuelo envió a Alí, su hijo –mi padre-, a estudiar Finanzas a Londres, Inglaterra.
Alí, viendo empeorarse la situación en su país de origen, con toda seguridad mi abuelo le aconsejó viajar a México previendo que de ser necesario, E.U. le daría asilo al Sha y como le habían dicho que nuestro país era un lugar amistoso para el mundo, aquí Alí, estaría cerca de su padre.
Curiosamente, al llegar a México se instaló en Cuernavaca donde conoció a su esposa Ana Luisa Barrón Rodríguez. Así es que cuando finalmente poco tiempo después la comitiva, con mi abuelo el militar iraní se asentó en Cuernavaca, mi padre Alí pudo ver de nuevo a su padre Hussein, mi abuelo y presentarle a su nieto de pocos meses de nacido que era yo”.
Y fíjense queridos lectores lo que es la vida, esta entrevista comienza cuando platicando quien esto escribe con Christian, le pregunto el origen de su apellido Derakhshanfar, al saber que es de origen Persa, le hago dos, tres preguntas y sale a relucir esta hermosa historia: “Como ve doña Lya, mi abuelo llegó aquí con el Sha”.
Ahora sí que hago honor al nombre de mi columna: Las Vueltas que da la Vida, y le digo, espéreme, no se me vaya, cuénteme por favor lo que sabe de su abuelo. Y así, prosigue mi entrevistado: “Llega la real comitiva a Cuernavaca, porque la estancia en Acapulco no funcionó. Verá por qué, cuando el Sha se ve precisado a salir de E.U. donde las presiones del Ayatolah Jomeiní contra ese país eran muy fuertes, los acusaban de cómplices del Sha y amenazaban con sanciones petroleras, es cuando analizan la posible estancia en Acapulco, donde ya medio centenar de obreros trabajaban remodelando una propiedad frente al mar en un lugar privilegiado.
El sitio exacto se encuentra a la salida de Acapulco rumbo a Punta Diamante, está junto al mar, actualmente se conoce a ese lujoso edificio de departamentos como Villas del Sha porque fue construido sobre lo que fuera la residencia que habitaría. Muy cerca, justo al lado, está la Villa Arabesque, residencia de los barones Rico y Sandra di Portanova, ya fallecidos.
Todo es lujo en esa zona, ayer como hoy. garantías no se las ofreció ningún país, ni siquiera cuando llegó a México, en un principio pensaban dirigirse a Acapulco donde el entonces gobernador de Guerrero Rubén Figueroa al conocer la presunta intención del Sha de instalarse con su familia en ese puerto declaró muy ufano que de instalarse el depuesto emperador de Irán en Acapulco se le daría exactamente la misma seguridad que al resto de los acapulqueños, por lo que el Sha, ante la fría declaración que pondría en riesgo su vida y la de su familia, optó mejor por aceptar la propuesta del banquero mexicano Manuel Espinoza Iglesias, uno de los hombres más rico de México, de instalarse en Cuernavaca, asesorado con toda seguridad por autoridades federales, en cuyo avión particular de Bancomer llegó a México.
La preciosa residencia era la casa de descanso en la capital morelense de Espinoza Iglesias en la Av. Palmira, hoy, está cerrada la privada al público ajeno al lugar, guardando la privacidad de los residentes y marcada en el exterior con el número 105. Así transcurrieron varios meses en los que ya instalados en Cuernavaca, entró en contacto con varios cuernavacenses, ya habíamos mencionado al Dr. Jorge Ganem Guerra, uno de los habitantes de Cuernavaca más activos, incluso ni un solo día durante los años de pandemia, dejó de abrir y atender en su consultorio, motivo por el que además de su gran trayectoria como médico y funcionario de salud a lo largo de su vida, acaba de ser homenajeado.
Otro de los que tuvo contacto el Sha, fue el entonces Notario Público Núm. 8, Alfredo Gutiérrez, quien incluso le ofreció mostrarles la mansión que vendía en la CDMX, camino al Desierto de los Leones, el Arq. Francisco Artigas. A esa cita a la que acudió quien esto escribe, llegó solo la Shabanu Farah Diba en helicóptero que aterrizó dentro de la gran y hermosa propiedad.
En el lugar la esperaban el entonces regente Carlos Hank González con su esposa y todos sus hijos en señal de respeto. Quien esto escribe, hermana del Notario de Cuernavaca, estuvo presente. Fue una hermosa mañana en la que todos los presentes tomamos el té con la ex emperatriz. Semanas después, la salud del Sha se agravó, y hubo de salir la comitiva real de México hacia Egipto.
Aquí, sigue Christian narrando: “Antes de partir, al ver que ya no necesitaría tanto personal pues el entonces presidente de Egipto Anual El Sadat le ofreció brindarle la máxima seguridad, habló Mohammad Reza Pahleví con su equipo y les ofreció, como recompensa por su lealtad, brindarles la oportunidad de radicar donde quisieran y que él les ayudaría en sus traslados. Mi abuelo Hussein, firme pero con lágrimas en los ojos por dejar a su monarca, sintió que era su deber regresar a Irán e incorporarse a la lucha armada en su país, a la par que proteger a su esposa Robab Sograbib, mi abuela, que quedó en Irán ya que aunque estaba concluyendo la revolución iraní que fue de 1978 al 79, estaba iniciando el conflicto bélico Irán-Irak que duraría de 1980 al 88. Alí mi padre lo quiso seguir.
Habló con su suegro mexicano para notificarle que se llevaría a su familia a lo que el suegro, un abuelo materno mexicano Angel Barrón García, le dijo: “Que tengas buen camino y la suerte te acompañe Alí pero mi hija y ni nieto se quedan aquí en Cuernavaca. Alí partió a Irán con su padre Hussein quien al cabo de los años murió en Irán. Mi padre, Alí ya no regresó nunca a México donde dejó familia.
Sin embargo, hace nueve años, con esto de las redes sociales, me contactó una mujer de nombre Fariba quien me preguntó acerca de mis orígenes. Le comenté el nombre de mi papá y me dijo: “Alí fue mi hermano, por lo tanto aunque yo viva en Beverly Hills y tú en México, yo soy tu tía y a partir de ese momento mi familia paterna de origen Persa aumentó desde el exilio histórico y cuando alguien me pregunta ´¿Eres árabe? de inmediato respondo: No se equivoquen. Soy mexicano y con raíces Persas a mucho orgullo”. Y hasta el próximo lunes.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


