El saxofonista y clarinetista Paquito D’Rivera, una figura emblemática del jazz latino, cautivó al público el pasado 23 de noviembre en la sala Nezahualcóyotl durante un concierto que formó parte del Festival de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez. Este emotivo recital estuvo enmarcado por la promoción de su más reciente álbum, La Fleur de Cayenne, grabado en Madrid con un destacado quinteto.
En una atmósfera vibrante, los asistentes se rindieron ante su maestría, aplaudiendo de pie y vitoreando su nombre. D’Rivera clasificó su presentación como un viaje musical por el continente americano, presentando obras que abarcaron desde el joropo venezolano hasta composiciones cubanas. Entre las piezas interpretadas, destacó una versión de Miriam, de Bebo Valdés, con un nuevo arreglo de la pianista Camila Cortina, y el propio La Fleur de Cayenne.
Este título, que hace referencia a una flor cultivada por su padre, Tito D’Rivera, saxofonista y director de orquesta, resonó profundamente en el artista, quien expresó su deseo de llevar una obra con un nombre francés. En el camino de la noche, D’Rivera recordó su trayectoria de casi siete décadas y ofreció una de sus primeras interpretaciones, Tú, una habanera que lo transportó a sus inicios en el escenario.
D’Rivera, quien disfruta de la música clásica y cuenta entre sus compositores favoritos a Brahms y Stravinsky, aprovechó su plataforma para reflexionar sobre el legado musical. Con humor, planteó a la audiencia un juego sobre la historia de la música, llevando a los oyentes a un momento de conexión entre el jazz y el clásico, al tocar el segundo movimiento del Concierto en la de Mozart en un estilo blues.
El tributo al tango también estuvo presente, a través de la pieza Un blues para Astor, escrita por Diego Urcola, un trompetista que ha colaborado con D’Rivera durante más de tres décadas. La noche concluyó en un tono festivo con una rumbita inspirada en Bebo Valdés, que reunió al público en un coro animado.
A lo largo de su carrera, D’Rivera ha cultivado un estilo ecléctico, involucrándose en diversas tradiciones musicales, lo que se debe a su formación variada y su amor por el jazz, un género que considera abierto y multicultural. También compartió su experiencia en Colombia, donde colaboró con un grupo que interpretaba música andina, descubriendo nuevas dimensiones en sonidos que inicialmente consideraba limitados.
En un día tan especial como el 22 de noviembre, que se conmemora el Día de Santa Cecilia, Paquito D’Rivera agradeció a su padre, reconociendo la dicha que le ha brindado esta profesión. Este ejemplo de dedicación y amor por la música resuena en cada una de sus presentaciones, reafirmando su compromiso con el arte y su deseo de seguir compartiendo su música hasta donde el camino lo lleve.
Con una proyección internacional que continúa creciendo, D’Rivera se mantiene como un pilar de la música latina contemporánea, cuyo legado sigue influyendo y emocionando a nuevas generaciones.
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