En un evento que ha llamado la atención por su controversialidad, Alemi Bustos, el ampliamente conocido intérprete de narcocorridos, ofreció un concierto el pasado viernes 12 de diciembre en la plaza de toros El Terrenazo del Río en Coalcomán, Michoacán. A pesar de las normativas vigentes que prohíben la interpretación de temas que apología del delito en espectáculos masivos, la asistencia fue notable y el público pudo disfrutar de varios de los temas más emblemáticos del cantante.
En videos que rápidamente se propagaron en redes sociales, se evidencia un público entusiasta que coreó canciones como Fui el Puneche, Las Carreritas, El Morralito, Entre Peste y Perfume y El de la Cheyenne. Uno de los momentos destacados del concierto fue cuando Bustos, desde el escenario, lanzó una frase intrigante: “No imaginan lo que andan moviendo bajita la mano por ahí los compadres”, lo que provocó una ola de reacciones en redes sociales donde varios usuarios cuestionaron la viabilidad de estos eventos en el contexto social actual.
En Coalcomán y en otros municipios de Michoacán, las autoridades han estado activos en emitir comunicados y establecer directrices con el fin de impedir la difusión de contenidos que refuercen la normalización de la violencia a través de la música. Sin embargo, la realización de este evento plantea interrogantes sobre si se cumplían o no los requisitos necesarios para llevarlo a cabo, incluyendo los permisos municipales, ya que no ha habido aclaraciones al respecto.
Hasta el momento, ni el Ayuntamiento de Coalcomán ni las autoridades estatales han emitido un pronunciamiento sobre la actuación de Bustos ni han indicado si se tomarán medidas o sanciones en su contra. Este silencio oficial deja abierta la discusión sobre los límites de la libertad de expresión en relación con la música que hace apología del delito.
Este tipo de eventos no solo suscitan interés entre los fanáticos del género, sino que también generan un debate importante acerca de la cultura y la violencia en la actualidad. La capacidad de la música para influir y reflejar realidades complejas es innegable, y en el contexto de la violencia en algunas regiones de México, los conciertos que interpretan narcocorridos son tanto un fenómeno cultural como una fuente de controversia.
Con un marco normativo que busca limitar la glorificación de la violencia, la actuación de Alemi Bustos en Coalcomán resalta la tensión existente entre la libertad artística y las preocupaciones sociales, dando pie a un diálogo sobre el papel de la música en la construcción de identidades y narrativas culturales en el país.
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