Situación alarmante en el refugio “La Gran Familia de Mamá Rosa”: una llamada a la acción
Eduardo Verduzco, uno de los afectados por el infame refugio conocido como “La Gran Familia de Mamá Rosa” en Zamora, ha llegado a Morelia con un propósito crucial: denunciar el desamparo de otra mujer que, según sus custodios, será desechada. Este relato impactante revela las atrocidades que aún persisten en el manejo de víctimas vulnerables.
A través de sus palabras, Eduardo cuenta que le informaron que la mujer sería abandonada debido a su esquizofrenia. “Me dicen: ‘Ya no me voy a hacer cargo de ella’, y al llamar al DIF me contestaron que, por su condición, la dejarían en una fundación”, relató con dolor.
Desde el operativo de 2014, llevado a cabo por la Procuraduría General de la República —hoy Fiscalía General de la República—, que rescató a 536 víctimas de esta casa-hogar, la situación no ha mejorado. Según Eduardo, muchos de estos sobrevivientes no han recibido la reparación del daño ni el apoyo psicológico que tanto necesitan. Alarmantemente, algunos incluso fueron retenidos en anexos sin su consentimiento.
La historia de Rosa del Carmen Verduzco, la administradora de “La Gran Familia”, es emblemática. Su refugio, intervenido tras múltiples denuncias por abuso infantil, ha dejado secuelas en miles de menores. Si bien se reconocieron oficialmente 536 víctimas, Eduardo sostiene que la cifra real podría superar las 4,000.
A pesar de sus propios deseos de formar una familia y vivir en paz, Eduardo continúa comprometido con la defensa de los derechos de las víctimas de Mamá Rosa. “Estas situaciones no me permiten dormir tranquilo”, afirma, y enfatiza su decisión de seguir luchando desde donde esté.
El calvario de los sobrevivientes destaca la necesidad urgente de atención y acción por parte de las instituciones en México. Mientras se sigue conociendo la magnitud del daño y se clama por justicia, la voz de aquellos que han sufrido en silencio se convierte en un llamado a la conciencia colectiva para no olvidar a quienes aún padecen las secuelas de esta brutalidad.
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