Un incidente reciente en Michoacán ha surgido como un nuevo ejemplo de presunto abuso de autoridad. En un punto de revisión en Tiripetío, miembros de la Guardia Civil detuvieron a Miguel Ángel Gamiño, un comerciante que se dedica a la venta de alimentos para ganado, y le pidieron que justificara 40 mil pesos en efectivo que llevaba consigo.
Gamiño, quien explicó que esa cantidad era el resultado de sus ventas diarias, enfatizó que no llevaba las facturas físicas, ya que suelen estar en su negocio y no en el vehículo en el que circula. Durante la revisión, el comerciante cuestionó la lógica de tener que cargar con esos documentos mientras conduce. “¿Quién carga con las facturas mientras conduce?”, se preguntó, reflejando su frustración ante una situación que considera injusta.
Decidido a protegerse, Gamiño grabó la interacción, ya que se ha visto involucrado en constantes actos de hostigamiento por parte de las autoridades. En el video, los elementos de la Guardia Civil intentan que detenga la grabación y le recuerdan que debe “acreditar” el dinero que porta. Sin embargo, el comerciante afirmó su derecho a documentar la situación, señalando que ha sido víctima de abusos en el pasado, incluyendo intentos de siembra de droga por parte de otras corporaciones.
La conversación se intensificó cuando uno de los agentes reconoció que ya habían detenido a Gamiño en días anteriores, aunque negaron que se tratara de acoso. Posteriormente, otro oficial lo reconoció y validó su versión, permitiendo que la revisión avanzara sin más contratiempos.
Gamiño expresó que, si bien no tiene inconveniente con la existencia de retenes o revisiones por motivos de seguridad, su principal preocupación es el abuso de poder que puede surgir en dichas situaciones. “Lo preocupante es no saber de quién cuidarse cuando son ustedes mismos los que hacen esas cosas”, declaró, dejando claro que su confianza en las autoridades se ve afectada por experiencias pasadas.
Este incidente resuena con otras denuncias sobre el comportamiento de las fuerzas del orden en la región, lo que lleva a reflexionar sobre la necesidad de mejoras en la formación y supervisión de las corporaciones de seguridad pública. Las palabras de Gamiño subrayan la importancia de una interacción más transparente y respetuosa entre comerciantes y autoridades, especialmente en un contexto donde la seguridad es fundamental tanto para los ciudadanos como para la construcción de confianza en las instituciones.
La situación actual en Michoacán refleja preocupaciones más amplias sobre la relación entre la población y los cuerpos de seguridad, un tema que sigue en el centro del debate público.
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