En un ambiente político tenso y lleno de contradicciones, la figura de Ramón Raudel Campos Murillo se ha mantenido relevante en Tacámbaro, Michoacán, a pesar de las graves acusaciones en su contra. Desde 2011, cuando se emitió una orden de arresto por el transporte interestatal de mujeres y una menor con fines de prostitución, su nombre ha permanecido en el centro del debate público. A pesar de que su perfil fue actualizado el 24 de enero de 2025 por U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE), y que está vinculado a la temida Mara Salvatrucha (MS-13), Campos Murillo sigue mostrando una sorprendente capacidad para influir en el ámbito local.
Su renuncia en noviembre de 2024 a la Tesorería fue en medio de crecientes presiones sociales y denuncias que lo vinculaban con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Sin embargo, este cambio administrativo no marcó el fin de su influencia. Durante 2025 y hasta principios de 2026, continuó apareciendo en actos oficiales y celebraciones locales, incluyendo eventos junto al alcalde Alejandro Fuerte García, donde su presencia proyectaba una imagen de cercanía y poder que contradice su situación legal.
Apenas tres días antes de esta publicación, Campos Murillo encabezó una jornada de entrega de cobijas en la colonia Amalia Solórzano, acompañado por el alcalde y su esposa, la regidora Yesenia Díaz Barrera. Este evento no solo fue una muestra de su estrategia para mantener una red de apoyo y cohesión social, sino que también evidenció su permanencia en el tejido político local.
La inquietante combinación de un expediente federal activo en Estados Unidos, su renuncia forzada y su continuo protagonismo en el ámbito público genera un ambiente de incertidumbre en Tacámbaro. Las investigaciones de la Fiscalía General de la República sobre posibles encuentros entre él, autoridades locales y miembros del CJNG agravan aún más la situación. Aunque hasta la fecha no se ha formulado una imputación formal en México, la coincidencia de estos elementos alimenta una narrativa que no se puede ignorar.
En medio de un contexto político marcado por la violencia, como lo demuestra el asesinato del alcalde electo Salvador Bastida García en junio de 2025, el círculo cercano a Campos Murillo no solo se ha mantenido, sino que ha fortalecido su presencia. Yesenia Díaz Barrera ha asumido un papel dentro del Cabildo, consolidando aún más la influencia de la familia en la política local.
Lo que inicialmente podría parecer un caso aislado de un político en el centro de un escándalo se revela, al contrario, como una continuidad alarmante en el ejercicio del poder. La sombra de la delincuencia organizada, junto a la normalización de una figura cuyo perfil sigue activo en Estados Unidos, plantea cuestiones serias sobre la dirección política de Tacámbaro, elevando la atención sobre la influencia que persiste más allá de la ausencia de un cargo oficial. En este sentido, la discusión no se limita a un antecedente judicial, sino que se amplía hacia la normalización pública de Campos Murillo y las inquietantes dudas que persisten en el entorno político y social.
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