Criminales asaltaron y golpearon a 190 hombres y mujeres de un barco pesquero, el objetivo de la embarcación era llegar a tierras italiana, pero una tormenta la obligó a acercarse a la costa griega ante el peligro de naufragar. La mayoría eran sirios, acompañados de algunos iraquíes, unos pocos afganos y cuatro mujeres somalíes. Había más de 20 niños. Pretendían pedir asilo en la Unión Europea. El que rememora esta noche de terror es Fedaa A., uno de los ocupantes del barco.
Asimismo las denuncias se hicieron llegar por parte de los afectados ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) contra Grecia por la supuesta devolución en caliente de refugiados (expulsión ilegal sin garantías) que intentan llegar a la UE, malos tratos y el abandono en mar abierto. Atenas, según la documentación a la que ha tenido acceso al país, rechaza las acusaciones. Por su parte, la agencia europea de fronteras (Frontex), a la que los denunciantes han reclamado información, no ha querido revelar lo que pueda saber del incidente.
“Soy una persona legal, no hago daño a nadie. No puedo entender cómo me golpearon de esta manera tan brutal”, afirma Fedaa A, abogado de 38 años. “No nos resistimos, estábamos asustados. Nos golpearon con palos y tenían armas. Querían aterrorizarnos”, añade sobre el grupo que asaltó la embarcación, hombres no identificados pero acompañados presuntamente de guardacostas griegos, según los denunciantes.
Fedaa A. y su esposa, farmacéutica, habían vendido su casa para pagar ese viaje con el que él pensaba llegar a la UE, obtener asilo y solicitar el reagrupamiento familiar. Los encapuchados también les robaron todo su dinero, asegura. A otro de los pasajeros le rompieron la muñeca y tres dedos a golpes y obligaron a una pasajera que hablaba inglés a traducir una advertencia al grupo: “Si no colaboráis, os haremos lo mismo”.
Junto a estos hombres había otros con uniformes de los guardacostas griegos, según el relato de Fedaa A. También tenían el logotipo de los guardacostas las patrulleras donde lo subieron. Tardaron varias horas en recorrer más de 300 kilómetros, hasta un punto situado entre las islas griegas de Rodas y Symi, colindantes con las aguas territoriales turcas. Después usaron balsas salvavidas para dejarlos a la deriva. “Nos arrojaron a todos, hombres, mujeres y niños, a las balsas inflables como si tiraran basura”, recuerda Fedaa A. Una de las personas que viajaba con él consiguió esconder su teléfono y llamó al 112, el teléfono de emergencias, durante horas. “Pensábamos que íbamos a morir hasta que respondió una voz en turco”, afirma. Enviaron su ubicación y los rescataron los guardacostas turcos.
Fedaa A., junto a otros 10 pasajeros de ese viaje truncado, denunció a Grecia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Es una de las decenas de demandas que se han interpuesto contra la república helena por devoluciones en caliente o expulsiones colectivas, que también han salpicado a Frontex por supuesta inacción ante los incidentes. Pero la de Fedaa A. es de las pocas que ha superado el trámite inicial para ser examinada. Este diario ha tenido acceso a los dos expedientes que debe examinar el tribunal de Estrasburgo, incluida la respuesta de Grecia.
En la demanda, se incluyen documentos que tratan de demostrar que Frontex supuestamente encubrió los hechos. Las abogadas de los demandantes pidieron los registros oficiales de la agencia europea de fronteras, pero esta solo respondió parcialmente a la petición. Solicitaron a Frontex que remitiera al tribunal dos informes operativos, de los días 20 y 21 de octubre, relativos a la presencia de dos grupos de personas en balsas salvavidas hinchables, lo que consideran que podría corresponder con el relato de los demandantes. Una portavoz del organismo ha confirmado que la agencia elaboró dos documentos que rechaza revelar porque “contienen datos personales, así como información operativa sensible, cuya divulgación no solo contravendría las leyes de protección de datos, sino que podría poner en peligro futuras actividades operativas de la agencia”.
Los pasajeros del pesquero vieron un dron, o avión militar, que les sobrevoló en círculos mientras aún navegaban en aguas internacionales. Aportan vídeos, fotografías y ubicaciones de GPS para mostrar que habían alcanzado aguas griegas. “Estábamos tan cerca de la costa que incluso podía ver las casas”, asegura Fedaa A. Un equipo de investigación forense propuesto por los demandantes ha redactado un extenso informe que reconstruye los hechos en el que colige que la devolución en caliente ocurrió en aguas territoriales griegas. Además, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ha remitido al tribunal un escrito de 12 páginas en el que da credibilidad a la demanda y, tras una larga introducción en la que da por cierto que la guardia costera realiza sistemáticamente devoluciones en caliente a pesar de que Grecia lo niegue, adjunta el informe de lo ocurrido en el viaje de Fedaa A., según el relato que otro de los pasajeros sirios hizo al organismo en Turquía 10 días después de los hechos.
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