Decenas de miles de personas se congregaron el pasado sábado en Londres y Berlín para manifestar su apoyo a los palestinos en Gaza, en un contexto de creciente preocupación por la escalada de violencia en Oriente Medio. Los asistentes instaron a sus respectivos gobiernos a “dejar de armar a Israel”, reflejando un temor generalizado de que el conflicto pueda expandirse más allá de las fronteras de Gaza, en medio de la tensión creciente entre Irán y el Estado hebreo.
Las calles de Londres se convirtieron en un eco de voces que clamaban “Liberen a Palestina”, mientras pancartas urgentes llevaban mensajes como “No se metan con Gaza” y “No se metan con Irán”. El grupo Palestine Solidarity Campaign, organizador de la marcha, exigió al gobierno británico que interrumpiera el suministro de armamento a Israel, advirtiendo sobre el genocidio que, según ellos, está ocurriendo en Gaza. Una participante de 60 años, Nicky Marcus, reafirmó su compromiso con la causa y expresó su preocupación por la falta de visibilidad que recibe esta crisis en medio de la atención global centrada en la guerra entre Irán e Israel.
En Berlín, las cifras policiales indicaron que más de 10,000 personas se unieron a la protesta. Una manifestante, Gundula, compartió su inquietud sobre la posible “táctica de distracción” del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu respecto a la grave situación en Gaza. En medio de este mar de voces, los manifestantes recordaron la complejidad y la urgencia del conflicto, en el que, según fuentes del ministerio de Salud de Gaza, más de 55,700 palestinos, la mayoría civiles, han muerto en la ofensiva israelí.
El estallido de esta crisis se remonta al ataque devastador de Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, que llevó a un recrudecimiento de la violencia. La situación se ha visto desbordada con los recientes ataques aéreos masivos que Israel lanzó el 13 de junio contra Irán, lo que generó una nueva ola de temor de conflicto regional. Las autoridades israelíes aseguran que Irán está cerca de obtener capacidades nucleares, un reclamo que este país niega rotundamente.
Un londinense de 34 años, Harry Baker, compartió su desasosiego al observar cómo la situación en Gaza sigue deteriorándose mientras el mundo observa. Baker advirtió que es crucial evitar una nueva guerra en Oriente Medio, argumentando que, aunque no está a favor del régimen iraní, la situación actual es sumamente peligrosa.
La manifestación trascendió más allá de un simple acto de apoyo; se convirtió en un llamado a la acción en un contexto global donde la vida de miles de seres humanos está en juego. Los convocadores y participantes en estos eventos piden a la comunidad internacional que no permanezca en silencio ante lo que consideran una grave crisis humanitaria.
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