Miles de personas se congregaron en Mineápolis el pasado viernes para expresar su descontento ante las redadas de la policía migratoria en Estados Unidos. Este evento, conocido como “apagón nacional”, surgió en respuesta a la conmoción provocada por el tiroteo de dos activistas, Renee Good y Alex Pretti, lo que desencadenó una ola de protestas en la ciudad.
La jornada fue organizada por diversas organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes. Entre los asistentes se encontraba el famoso músico Bruce Springsteen, quien dedicó una canción a la memoria de los activistas fallecidos. La protesta recibió además el apoyo de los líderes demócratas del estado de Minnesota, destacando el estatus de Mineápolis como una ciudad santuario, reacia a colaborar con las agencias encargadas de la inmigración ilegal.
La agenda migratoria del presidente Donald Trump ha colocado las redadas y deportaciones en el centro de atención. En respuesta a las tensiones que han surgido tras las muertes de Good y Pretti, Trump anunció una “desescalada” en las operaciones de estas redadas, sugiriendo modificaciones en el enfoque del gobierno. Sin embargo, su postura se endureció nuevamente después de que un video de Pretti emergió, mostrando su participación en protestas, lo que llevó al presidente a calificarlo de “agitador y, tal vez, insurrecto”.
En un giro controvertido, el fiscal general Pam Bondi, que había enfrentado críticas por su anterior caracterización de los activistas como “terroristas”, procedió a acusar a Don Lemon, un reconocido periodista y expresentador de CNN. Lemon había estado cubriendo una protesta en una iglesia de Saint Paul, donde se alegó que el pastor era un funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Esta incursión, transmitida en vivo, generó un descontento significativo entre los manifestantes.
El periodista fue detenido en Los Ángeles bajo la acusación de conspiración para privar de derechos bajo la Primera Enmienda, la cual garantiza la libertad de expresión y religión. Sin embargo, un juez en Minnesota se negó a imputarle. La situación generó reacciones de organizaciones como el Comité para la Protección de Periodistas, que condenó el “ataque flagrante” a la prensa, mientras que políticos demócratas clamaban por la liberación inmediata de Lemon.
Las protestas en Mineápolis también han tenido una repercusión política más amplia; los demócratas están uniendo esfuerzos para bloquear la agenda migratoria de Trump, llegando incluso a paralizar el presupuesto del gobierno al negarse a votar presupuestos en la misma jornada de las manifestaciones.
El clima se intensificó cuando Trump utilizó sus redes sociales para describir a Pretti como un “agitador”, citando un video que lo mostraba al borde de un altercado con agentes de ICE. La controversia se profundiza con imágenes que supuestamente muestran a Pretti en un enfrentamiento con autoridades, lo que añade una capa de complejidad y debate a la narrativa en torno a su muerte.
El Departamento de Justicia ha lanzado una investigación sobre la muerte de Pretti, enfatizando la gravedad de los eventos recientes. Para el sábado, la situación en Mineápolis continuaba siendo un punto focal para la discusión sobre los derechos de los migrantes y la política migratoria en Estados Unidos.
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