Cientos de miles de personas se congregaron el sábado a lo largo de los canales de Ámsterdam, celebrando la emblemática celebración del WorldPride, un evento que adquiere una relevancia especial tras el reciente ataque mortal en Berlín durante el Orgullo de esa ciudad. Los asistentes, que incluían tanto manifestantes como celebrantes del colectivo LGBT, mostraron su urgencia por visibilizar sus derechos en un contexto de creciente violencia y discriminación.
Desbordando los canales, decenas de barcos decorados con banderas de arcoíris y globos pintorescos surcaron las aguas, mientras una multitud vestida con coloridos atuendos aplaudía y vitoreaba desde las orillas. Entre las pancartas que levantaron los participantes, destacaron mensajes como “Make America Gay Again” y “¡Mismo amor. Mismos derechos!”. Un momento particularmente llamativo fue la presencia de figuras inflables representando al presidente ruso Vladímir Putin y al expresidente estadounidense Donald Trump, vestidos con trajes tradicionales de los Países Bajos y posando en una simulación de beso.
El desfile por los canales no solo marcó el clímax del Orgullo de Ámsterdam, sino que también conmemoró un hito significativo: 2026 es el año en que se celebran 25 años del primer matrimonio entre personas del mismo sexo legalmente reconocido en el mundo, hecho que reafirma la posición de Ámsterdam como un faro de derechos humanos. El lema de los eventos organizados en los Países Bajos es “UNIDAD”.
El evento contó con la presencia del primer ministro neerlandés, Rob Jetten, quien se ha convertido en el primer líder de su país en ser abiertamente gay. El despliegue de medidas de seguridad, tanto visibles como ocultas, fue parte integral de la celebración, con efectivos de policía patrullando en bicicletas, motos acuáticas y barcos. Las autoridades municipales, lideradas por la alcaldesa Femke Halsema, adoptaron medidas adicionales de seguridad después del ataque en Berlín, donde un individuo embistió a la multitud con una furgoneta, resultando en una muerte y más de 30 heridos.
Los asistentes, como Tim Cox, expresaron que la mayor presencia policial no les incomodaba, resaltando que es lamentable que sea necesaria en un evento donde debería primar la aceptación y la celebración de la diversidad. Un portavoz del Orgullo de Ámsterdam subrayó que, aunque se reforzara la seguridad, el enfoque en la inclusión y la celebración de la comunidad no se vería comprometido. “El objetivo del terrorismo es sembrar el miedo, y no debemos ceder ante ello”, comentó.
El ataque en Berlín también encendió el impulso de muchos para participar en la celebración. Tré Shawn Griffin, un estadounidense residente en los Países Bajos, expresó que la intimidación no los haría huir. “¿Quieres que me esconda? Voy a salir del armario con más fuerza aún”, afirmó. Otros, como Julianne van der Heide, recordaron que tales actos de violencia solo subrayan la necesidad de continuar con estas celebraciones.
El reconocimiento del ataque berlinés se extendió más allá del desfile, con una ceremonia commemorativa en Ámsterdam donde miles depositaron flores en el “Homomonument”, un monumento dedicado a las víctimas de la opresión contra los homosexuales. Caspar Pisters, de la Asociación Neerlandesa del VIH, señaló que la comunidad LGBTQ+ seguirá existiendo, destacando su resiliencia frente a la violencia. “Mientras haya personas, habrá personas LGBTQ+, y ninguna cantidad de violencia, ni siquiera un millón de bombas, podrá cambiar eso”, concluyó.
El contexto actual resalta la importancia de eventos como el Orgullo de Ámsterdam, donde la visibilidad y la aceptación se convierten en un imperativo ante un aumento de la violencia y la discriminación contra la comunidad LGBT.
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