Kataib Hezbollah Rechaza el Desarme y Anuncia Expansión de su Arsenal
En un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, Kataib Hezbollah, la facción más influyente entre las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) iraquíes, ha tomado una firme postura. El 3 de agosto de 2026, el grupo anunció su decisión de no entregar sus armas al Estado iraquí y, en cambio, planifica una expansión de su arsenal. Esta declaración sigue a un ataque aéreo perpetrado por Estados Unidos y Arabia Saudita el 28 de julio, que dejó al menos 20 muertos y una treintena de heridos al apuntar a instalaciones logísticas y depósitos de armamento de milicias proiraníes en el este de Irak.
El líder de Kataib Hezbollah, Abu Hussein al Hamidawi, afirmó que los recientes bombardeos señalan “un peligroso precedente” y requiere un compromiso renovado hacia la resistencia, destacando una inquebrantable adhesión al uso de la fuerza. A pesar de estar formalmente integrado en las Fuerzas Armadas iraquíes, el grupo ha sido designado como terrorista por Estados Unidos.
La respuesta militar de la coalición estadounidense, en colaboración con Arabia Saudita, fue justificada por más de 30 ataques con drones en 72 horas, atribuidos a grupos vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní. Estos ataques exacerban la ya polarizada situación en el país, donde el primer ministro, Ali al Zaidi, enfrenta el desafío de desarmar a múltiples facciones armadas. Su gobierno ha fijado el 30 de septiembre como fecha límite para que todas las milicias entreguen sus arsenales, una medida que busca satisfacer las presiones internacionales, especialmente desde Washington.
Este escenario es más complejo dado que, horas antes de los bombardeos, el Ministerio de Defensa saudí había anunciado la interceptación de múltiples drones dirigidos a sus instalaciones petroleras, los cuales, según afirmaciones oficiales, fueron lanzados desde Irak por milicias afines a Irán. Tanto las FMP como la Resistencia Islámica en Irak han negado cualquier implicación en esos ataques, sugiriendo que la responsabilidad recae en los hutíes yemeníes.
El desarme de las milicias ha demostrado ser un proceso desigual. Si bien algunas facciones han comenzado a ceder parte de su arsenal, Kataib Hezbollah y Harakat al Nujaba han mostrado resistencia a discutir su desarme. De hecho, en mayo, un portavoz de Kataib Hezbollah llegó a plantear la posibilidad de comprar el armamento de aquellos grupos dispuestos a desprenderse de él, lo que ha sido interpretado como un intento de consolidar su poder dentro de las FMP.
Además, el grupo ha condicionado cualquier discusión sobre la entrega de sus armas a la retirada de fuerzas extranjeras desplegadas en la región kurda de Irak, lo que coincide con el plazo fijado por Bagdad para la entrega de armas. Esto plantea un otoño de tensiones acumuladas entre el Gobierno iraquí y sus milicias más poderosas.
La Resistencia Islámica en Irak, una entidad formada en octubre de 2023 tras el estallido de la guerra en Gaza, ha incrementado sus ataques contra objetivos estadounidenses en la región y ha sido acusada de ataques contra la infraestructura energética saudí. El último anuncio de Kataib Hezbollah deja al Gobierno de Al Zaidi ante un dilema crucial: ¿forzar el cumplimiento de su promesa de desarme y arriesgar un enfrentamiento con la milicia más armada del país, o tolerar su desafío y enfrentar las posibles repercusiones políticas ante Washington y Riad?
En resumen, la situación se encuentra en un punto crítico, resaltando las complejidades de la política iraquí contemporánea y el delicado equilibrio de poder en la región. La decisión de Kataib Hezbollah no solo desafía la autoridad del Gobierno iraquí, sino que también podría repercutir en las estructuras políticas y militares de Oriente Medio en los próximos meses.
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