En México, existe una práctica que preocupa a muchos ciudadanos: la contratación de militares como escoltas para diversas instituciones, como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el Banco de México (Banxico) y el Banco Nacional del Ejército (Banjercito).
Esta práctica ha aumentado en los últimos años y genera preocupación en la población ya que los militares no están entrenados ni capacitados para realizar este tipo de trabajo.
La principal preocupación de esta práctica es la falta de control y supervisión sobre los militares contratados. Al ser miembros activos de las Fuerzas Armadas, es difícil saber si estos militares cumplen con su labor de protección y no se involucran en actividades que puedan poner en riesgo la seguridad de la institución a la que se les asignó. Además, los militares contratados no están sujetos a la Ley de Seguridad Privada, lo que limita la capacidad de las autoridades para sancionarlos en caso de algún problema.
Otra consecuencia que preocupa a la población es la posible militarización de las instituciones civiles. Al contratar a militares para realizar labores de seguridad, se corre el riesgo de que la línea entre la función militar y civil se desdibuje, lo que puede tener consecuencias graves en la democracia y el respeto a los derechos humanos. Además, esta práctica puede aumentar la percepción de que las instituciones civiles son incapaces de garantizar su propia seguridad.
Finalmente, la contratación de militares como escoltas también genera preocupación en cuanto a la protección de los derechos humanos. En México, los militares han sido señalados por violaciones a los derechos humanos en diferentes operaciones de seguridad, por lo que su presencia como escoltas puede generar desconfianza y miedo en la población, especialmente en zonas de conflicto.
En conclusión, la contratación de militares como escoltas para instituciones civiles en México es una práctica que despierta preocupación entre la población y que puede tener consecuencias graves en términos de control, supervisión, respeto a los derechos humanos y protección de la democracia. Es necesario que las autoridades realicen una evaluación exhaustiva de esta práctica y busquen alternativas que garanticen la seguridad de las instituciones sin poner en riesgo la integridad de los ciudadanos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, , Instagram o visitar nuestra página oficial.


