Las acciones de las empresas mineras que cotizan en bolsa han enfrentado una caída significativa, acercándose al 30% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que comenzó el 28 de febrero. Este descenso ha sido impulsado por el aumento en los costos operativos, la incertidumbre económica global y la volatilidad en los precios de los metales preciosos, resultado directo de la escalada de tensiones en el Medio Oriente.
El ETF VanEck Gold Miners, que se enfoca en inversiones en acciones de empresas mineras de oro y plata, ha experimentado una baja del 18.13% desde que estalló la guerra. En la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), los papeles de Minera Frisco, propiedad de Carlos Slim, han visto una corrección del 30.37%, cotizando a 9.40 pesos por acción. Muy cerca, destaca la empresa Peñoles, del Grupo BAL, que ha caído un 8.43%, alcanzando 1,001.49 pesos por unidad. Grupo México, la minera más grande del país, ha experimentado una baja del 7.37%, situando sus acciones en 202.88 pesos. En el mercado londinense, Fresnillo, una subsidiaria de Peñoles, también ha reportado un descenso del 16.77% a 7.6 libras esterlinas.
Por su parte, en Wall Street, las acciones de McEwen Mining han bajado un 21.16%, mientras que Southern Copper y Agnico Eagle Mines han caído un 13.90% y 13.97%, respectivamente. En la Bolsa de Toronto, las de Endeavour y Hudbay Minerals también han enfrentado descensos significativos del 30.19% y 16.04%. Este panorama negativo se enmarca en un contexto donde los precios del petróleo y gas han aumentado, elevando los costos de extracción y transporte para las mineras.
Laura Torres, Directora de Inversiones de IMB Capital Quants, analizó que la corrección en las acciones mineras mexicanas desde el 28 de febrero responde al impacto geopolítico en Medio Oriente, llevando a un ajuste repentino de las expectativas inflacionarias a nivel global. Las empresas mineras han visto una liquidación agresiva alineada con el fortalecimiento del dólar y el aumento en los precios del petróleo, lo que ha incrementado el pánico entre los inversores.
Sin embargo, a mediano y largo plazo, Torres sugiere que el retraso en el conflicto puede hacer que el oro recupere su estatus como un activo refugio. A medida que los bancos centrales enfrenten esta incertidumbre, podrían adoptar políticas más acomodaticias, lo cual podría provocar un auge en los metales preciosos. Analistas de GBM Research también han comentado que, si bien el oro suele aumentar en tiempos de crisis, las acciones mineras presentan riesgos adicionales debido a factores como la gestión operativa y problemas regulatorios.
Interesantemente, el oro ha retrocedido un 9.71% durante el conflicto, disminuyendo su valor a 4,765.65 dólares por onza entre el 27 de febrero y el 9 de abril. A pesar de su reputación como activo refugio, el metal precioso ha caído, mostrando que en tiempos de crisis, a veces la liquidez en dólares prevalece sobre la protección que ofrecen los metales.
Igualmente, la plata ha sentido el impacto, con una caída del 19.62%, situándose en 75.43 dólares. En cuanto al cobre, el contrato de referencia en la Bolsa de Metales de Londres ha perdido un 4.76%, cayendo a 12,667.90 dólares por tonelada.
En resumen, el conflicto en Medio Oriente ha desencadenado una serie de reacciones adversas en el mercado de las acciones mineras y precios de los metales, reflejando la intrincada relación entre factores geopolíticos y económicos. A medida que los acontecimientos transcurren, la capacidad de recuperación del oro y de las acciones mineras seguirá siendo objeto de atención para los inversores y analistas.
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