Las tierras raras y los minerales críticos se han convertido en un fenómeno global, aunque la mayoría de la población aún ignora qué son y cuál es su relevancia. Durante los últimos años, estos recursos han capturado la atención de potencias económicas y naciones de todo el mundo. La noción de “tierras raras” ha emergido como un tema recurrente en diversos medios de comunicación, resaltando su importancia en la disputa por el acceso a tecnologías clave.
Para aclarar, aunque las tierras raras son parte de la categoría de minerales críticos, no toda esta última clasificación incluye a las tierras raras. Este grupo está compuesto por 17 elementos metálicos, todos ellos con nombres inusuales, que resultan esenciales para la tecnología moderna, desde la fabricación de teléfonos inteligentes hasta las baterías de automóviles eléctricos y los sistemas satelitales.
En la actualidad, se está observando una especie de “fiebre” internacional por la adquisición de estos elementos, considerados fundamentales para el avance tecnológico. De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), China se erige como el país con las mayores reservas de tierras raras, poseyendo 44 millones de toneladas, que representan aproximadamente el 48% del total global, estimado en más de 90 millones de toneladas. Brasil le sigue en esta lista con 21 millones de toneladas, mientras que Estados Unidos ocupa el octavo lugar, con solo 1.9 millones de toneladas.
No solo es notable la posesión de estos recursos en términos de reservas, sino también en producción y procesamiento. China no solo lidera en reservas, sino que también tiene el dominio en la producción de estos minerales críticos. Por su parte, Estados Unidos enfrenta una dependencia elevada de importaciones, superando el 80% en minerales críticos, incluidos las tierras raras.
En este contexto, México ha comenzado a posicionarse mediante un reciente acuerdo con Estados Unidos sobre minerales críticos, conocido como un acuerdo de “vía rápida”. Aunque este es solo un primer paso en una serie de discusiones, el gobierno mexicano ha decidido aliarse con su principal socio comercial. Al respecto, se busca establecer un nuevo paradigma para el comercio preferencial de estos elementos estratégicos, con el fin de fortificar las cadenas de suministro de ambos países.
Aunque México no cuenta con reservas significativas de tierras raras, es un jugador clave en la producción de varios minerales críticos, liderando en la producción de elementos como antimonio, barita, cobre, fluorita, grafito, plomo, plata y zinc. Las autoridades mexicanas reconocen que, si bien tienen fortalezas en la producción, también dependen de importaciones, subrayando la importancia de participar en este debate global.
El avance hacia un nuevo modelo de producción digital, tecnológico y de energías verdes está impulsando una creciente demanda de tierras raras y minerales críticos. Este fenómeno, difícil de comprender y prever, plantea interrogantes sobre el futuro acceso y explotación de estos recursos. A medida que se revisa el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se anticipa que las negociaciones serán complejas, y México busca establecer una posición sólida frente a la competencia global por estos valiosos minerales.
Con la mirada puesta en asegurar el suministro de minerales vitales para su industria, el camino que tome México en este nuevo escenario económico y tecnológico será crucial para su desarrollo y colaboración internacional.
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