Francisco Zapata Nájera tenía una única inquietud mientras esperaba entre la oscuridad y el agua hasta la cintura: “¿Cómo está mi familia?”. Este hombre fue rescatado con vida el 8 de abril de 2026, tras permanecer 13 días atrapado en la mina Santa Fe, ubicada en Chele, en el municipio de Rosario, al sur de Sinaloa. El momento del rescate, que ocurrió poco antes de la 1 de la tarde, fue marcado por la intervención del Ejército Mexicano, quien al encontrarlo le confirmó su seguridad. En el instante en que fue localizado, Zapata estaba rodeado por la oscuridad de una cueva, sumido en una situación crítica luego de un derrumbe que el 25 de marzo dejó a varios mineros en condiciones desesperadas.
El derrumbe había atrapado a Francisco y otros tres compañeros, provocando un caos y la inminente preocupación de las autoridades y sus seres queridos. La mina, utilizada para la extracción de oro, se caracteriza por su geografía complicada, compuesta por cinco concesiones. Cuando se reportó el siniestro, las esperanzas de rescatar a los atrapados eran mínimas, sobre todo debido a las rocas que obstruían los accesos y a una inundación que complicaba la situación.
Uno de los momentos decisivos en los esfuerzos de rescate fue el 30 de marzo, cuando se logró localizar a José Alejandro Cástulo Colín, otro minero, quien al inicio se encontraba en estado estable, aunque desorientado. Después de varios días de angustia, la buena noticia llegó con el hallazgo de Zapata, quien salió en una condición comprometida de salud, con un cuadro de deshidratación significativo. Las esperanzas, sin embargo, aún estaban matizadas por la angustia del cuarto minero, cuyo paradero seguía siendo un misterio.
El frente de rescate, compuesto por cerca de 300 rescatistas, enfrentó un arduo trabajo durante 13 días. Utilizaron una variedad de herramientas: barrenos, introducción de cableado eléctrico y refuerzos en zonas críticas. Se realizaron inspecciones con cámaras y se emplearon perros entrenados para la búsqueda, mientras se mantenía la vigilancia en torno a la falta de noticias del cuarto minero.
Los testimonios de quienes sobrevivieron al colapso revelan un panorama más sombrío. José Alejandro, quien salió días antes del rescate de Zapata, relató que había 25 hombres trabajando en el momento del derrumbe y que solo 21 lograron salir. La preocupación creció con sus advertencias sobre la precariedad de las instalaciones, particularmente en relación a la presión de una presa de jales que temían podría causar un desastre en cualquier momento.
Mientras los esfuerzos para rescatar al cuarto minero continúan, el operativo sigue involucrando colaboración entre distintas autoridades —federales, estatales y municipales—, incluyendo el Ejército y Protección Civil, quienes han mantenido guardia en la zona durante casi 15 días. Con cada hora que pasa, la esperanza por el regreso seguro de todos los mineros perdura, y los rescatistas se han comprometido a no desmayar en su búsqueda.
En este contexto de incertidumbre, la historia de Francisco Zapata es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la fuerza de la esperanza en momentos de crisis, mientras se espera que el paisaje de la mina Santa Fe no olvide los nombres y las voces de aquellos que aún permanecen atrapados.
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