Rachida Dati, la ministra de Cultura de Francia, ha decidido dar un paso al frente y renunciar a su cargo para postularse a la alcaldía de París en las elecciones del próximo mes. En una entrevista reciente, confirmó su hoja de ruta política al Financial Times, destacando su intención de quebrantar lo que ella denomina el “techo de cristal”.
Dati, miembro del partido de centroderecha Les Républicains, fue nombrada ministra de Cultura en 2024 por el primer ministro Gabriel Attal, en el contexto de un gabinete reformado por el presidente Emmanuel Macron, quien buscó una nueva dirección política adaptándose al ala derecha. Sin embargo, su gestión ha sido objeto de críticas. Según Le Monde, el balance de su mandato estuvo marcado más por “efectos de anuncio que por logros significativos”, con un enfoque deficiente en el entretenimiento en vivo y en la reforma de la radiodifusión pública.
La exministra es una figura controversial en Francia. Dati ha servido en varios roles políticos, incluyendo portavoz y ministra de Justicia bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy y, posteriormente, como eurodiputada de 2009 a 2019. Su intento anterior de llegar a la alcaldía en 2020 no fue suficiente para arrebatar el cargo a Anne Hidalgo, la primera mujer en ocupar esa posición, quien anunció que no buscará la reelección en esta ocasión.
Hoy, Rachida Dati enfrenta a Emmanuel Grégoire, un candidato socialista que ha ganado apoyo significativo entre los votantes de izquierda. Las encuestas sugieren que Dati se encuentra empatada con Grégoire en la primera ronda, mientras que en un posible balotaje podría tomar la delantera.
En su conversación con el Financial Times, Dati enfatizó que su candidatura representa una ruptura no solo como mujer en la política, sino como una política de origen minoritario. Hija de inmigrantes marroquíes y argelinos, Dati fue la primera mujer musulmana en ocupar un cargo gubernamental importante en Francia. Sin embargo, ha distanciado su imagen de los discursos antiinmigración que a menudo se asocian con su partido.
Dati ha arremetido contra la administración socialista, acusando a sus líderes de llevar a París a una situación de “sobreendeudamiento y aumento del crimen”, señalando que la población de la ciudad ha disminuido un 8% desde 2012.
Las elecciones municipales de París están programadas para el 15 de marzo, y en caso de que no haya un ganador absoluto, una segunda vuelta se celebrará el 22 de marzo. Sin embargo, su camino hacia la alcaldía podría verse complicado por un proceso judicial que enfrenta, relacionado con acusaciones de corrupción durante su tiempo en el Parlamento Europeo. Se le imputa haber recibido más de un millón de dólares de Renault, alegando que fue por consultoría legal, aunque sus opositores sostienen que esto constituía actividad de cabildeo, lo cual es ilegal según las normas de la UE.
Mientras tanto, el sucesor de Dati en el Ministerio de Cultura podría ser Catherine Pégard, exasesora cultural de Macron y anterior directora del Palacio de Versalles. Pégard ha estado involucrada en proyectos culturales a nivel nacional e internacional, incluyendo la ayuda al desarrollo de la región de AlUla en Arabia Saudita, que ha generado cierta controversia.
Con estos acontecimientos, el futuro político de Dati y el rumbo cultural de Francia están más entrelazados que nunca. La atención se centrará ahora en cómo se desarrollen las próximas semanas en la arena política parisina.
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