En un ambiente marcado por tensiones geopolíticas y la necesidad urgente de unidad regional, este martes arrancó en Tegucigalpa la reunión de cancilleres de la IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se celebra a puerta cerrada en la sede del Banco Central de Honduras. La cita diplomática antecede al encuentro de jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar mañana y que promete definiciones cruciales para el rumbo de la región.
Eduardo Enrique Reina, ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, dio la bienvenida al encuentro con un llamado a la cohesión. Frente a los representantes diplomáticos de los 33 países que integran el foro, Reina subrayó que la Celac sigue viva y que su mayor virtud radica en seguir caminando unida, aun en medio de un contexto global complejo. Según dijo, se espera que la cumbre concluya con una reunión positiva, dejando claro que el bloque continúa trabajando como un espacio de concertación y colaboración regional.
Uno de los momentos clave será la transferencia de la presidencia pro tempore del organismo, que actualmente ostenta la presidenta hondureña Xiomara Castro. Este miércoles, Castro cederá el liderazgo al mandatario colombiano Gustavo Petro, en quien Reina confía para dar continuidad a la agenda impulsada por Honduras. Entre los temas destacados que se abordarán en la cumbre figuran la movilidad humana, la seguridad sanitaria, la energía, el comercio de café y la equidad de género.
Más allá de los objetivos internos del foro, la Celac se encuentra reunida bajo la sombra de nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos, que han vuelto a tensar la relación con América Latina. Tras su regreso a la Casa Blanca el pasado 20 de enero, el presidente Donald Trump ha cumplido algunas de sus principales promesas de campaña: endurecer la política migratoria con deportaciones masivas y lanzar una guerra comercial contra la región. Entre sus primeros decretos está la imposición de un arancel recíproco del 10 por ciento a todas las importaciones latinoamericanas, con excepciones que agravan aún más el panorama: Venezuela enfrentará un gravamen del 15 por ciento y Nicaragua uno del 18. Para los países de la Comunidad del Caribe (Caricom), el arancel será del 10 por ciento, salvo en el caso de Guyana, que fue castigada con una tarifa del 38 por ciento.
Pese al contexto adverso, una decena de presidentes ha confirmado su asistencia a la cumbre. Además de la anfitriona Xiomara Castro, estarán presentes líderes como Gustavo Petro, de Colombia; Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Luis Arce, de Bolivia; Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Claudia Sheinbaum, de México; Bernardo Arévalo, de Guatemala; y Yamandú Orsi, de Uruguay. También asistirán primeros ministros como Juan Antonio Briceño, de Belice; Mark Anthony Phillips, de Guyana; y Ralph Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas. A ellos se sumarán alrededor de veinte cancilleres, vicecancilleres y altos funcionarios que completarán las delegaciones oficiales.
La jornada de este martes ha sido de análisis intenso, y se espera que los acuerdos alcanzados se traduzcan en una declaración conjunta que será revisada por los cancilleres antes de ser adoptada por los mandatarios. Con un escenario internacional cargado de desafíos, la Celac busca no solo reafirmar su vigencia, sino consolidarse como un contrapeso diplomático que permita a América Latina y el Caribe responder de forma unificada a las presiones externas.
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