El relanzamiento del sello Hecho en México se ha planteado como una estrategia fundamental para promover el consumo local y, en consecuencia, acelerar el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en el país. Este distintivo es un elemento clave del Plan México, que busca otorgar a las mipymes un reconocimiento de marca, así como acceso a programas gubernamentales y mayores facilidades para exportar sus productos. Sin embargo, el camino hacia la obtención del sello ha demostrado ser un proceso complicado y lento.
A pesar del interés creciente por parte de las mipymes, muchas empresas han experimentado tiempos de espera prolongados para recibir el distintivo. Por ejemplo, Trébol Muro, fundadora de El rebozo de Dolce, ha estado en espera durante cuatro meses desde su registro, destacando que el sello podría ser crucial para sus planes de expansión. De manera similar, Beatriz Vega, creadora de Ángeles del pan, ha enfrentado obstáculos en su búsqueda del distintivo, ya que considera que le proporcionaría acceso a un público más amplio interesado en opciones alimenticias saludables. Actualmente, su negocio cuenta con una plantilla de cinco personas, y la obtención del sello podría permitirle incrementar su personal.
Los desafíos que enfrentan estas emprendedoras incluyen no solo la espera prolongada, sino también la falta de claridad en los requisitos de tramitación. Muro menciona que, después de enviar su formulario, se le solicitaron más documentos que hicieron que el proceso se extendiera aún más. Esto es una reflexión de una traba común: la burocracia. Por su parte, Vega señala que la ausencia de alternativas locales para materia prima ha complicado su proceso. Utiliza conservadores naturales que son importados desde España, y a pesar de sus esfuerzos, no ha logrado encontrar opciones similares en el mercado mexicano.
Desde la Secretaría de Economía, se reconoce que el relanzamiento del sello ha generado un alto volumen de solicitudes, superando las 1,000 en menos de un mes. Aunque el proceso de obtención del distintivo se estima que debería tardar alrededor de diez días, el aumento en la demanda ha llevado a mayores demoras. Además, la falta de un comprobante de participación en el proceso afecta la capacidad de las mipymes para participar en eventos o ferias comerciales.
Ambas emprendedoras sugieren mejorar la comunicación con las autoridades, proponiendo canales más directos para resolver dudas o recibir orientación. Esta propuesta podría simplificar el proceso y ofrecer mayor respaldo a las mipymes durante una etapa tan crucial para su desarrollo.
La situación resalta la importancia de optimizar los mecanismos de apoyo a las mipymes, asegurando que puedan beneficiarse plenamente de iniciativas diseñadas para fomentar la producción local. La información presentada en este análisis es reflejo de la situación hasta julio de 2025, lo que enfatiza la urgencia de abordar las barreras burocráticas y facilitar el acceso a los recursos necesarios para el crecimiento empresarial en México.
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