La proporción de estudiantes mexicanos de 15 años que asisten a escuelas donde las deficiencias de infraestructura obstaculizan las actividades educativas aumentó de 37% en 2022 a 50% en 2025, según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA 2025) de la OCDE, publicados el 8 de septiembre de 20261.
Este indicador se basa en los cuestionarios de contexto respondidos por directores escolares, quienes reportaron problemas en edificios, instalaciones, sistemas de iluminación, calefacción, enfriamiento y acústica que afectan la enseñanza1.
Más alumnos afectados por carencias materiales
El informe de la OCDE señala que el porcentaje de estudiantes de 15 años que asisten a escuelas con deficiencias en materiales educativos, como libros de texto, equipos de cómputo, materiales de biblioteca y recursos de laboratorio, también creció: pasó de 44% en 2022 a 48% en 20251.
En el caso de la falta de docentes, la proporción en México es menor al promedio de la OCDE, que es de 39%, y no mostró una variación estadísticamente significativa respecto de 20221.

Impacto en el aprendizaje y desigualdad
Los resultados académicos de los estudiantes mexicanos se mantienen por debajo de los promedios internacionales: solo 50% alcanzó al menos el nivel básico de competencia en ciencias y lectura, frente a 74% y 69% respectivamente en la OCDE1.
La evaluación no establece que las carencias de infraestructura sean la causa directa de estos resultados, pero documenta una diferencia de 68 puntos en ciencias entre los alumnos del 25% de hogares con mayores ventajas socioeconómicas y los del 25% con menores recursos1.
Especialistas como Irma Villalpando y Fernando Ruiz Ruiz destacan que el problema afecta más a los estudiantes de familias desfavorecidas, quienes suelen carecer de recursos tanto en la escuela como en el hogar1.
Desafíos para la política educativa
La OCDE indica que la administración directa de recursos por las comunidades escolares ayuda a identificar necesidades, pero debe acompañarse de financiamiento, asistencia técnica, supervisión y seguimiento1.
Fernando Ruiz Ruiz considera que la responsabilidad de garantizar escuelas dignas, seguras y funcionales sigue siendo del Estado, y que PISA debe servir para evaluar la eficacia de las políticas de infraestructura y su impacto en las desigualdades1.
Villalpando señala que una política de equidad debe destinar mayores apoyos a quienes tienen menos recursos y que la educación requiere fuertes y sostenidas inyecciones de recursos materiales, así como fortalecer la formación y los incentivos para los maestros1.
Qué significa para México
El aumento en la proporción de estudiantes afectados por deficiencias de infraestructura escolar evidencia un reto para el sistema educativo mexicano, ya que dificulta la enseñanza y puede agravar las desigualdades entre alumnos de distintos contextos socioeconómicos1.
Esto afecta directamente a estudiantes, padres y autoridades educativas, quienes enfrentan la necesidad de mejorar tanto las condiciones físicas de las escuelas como los recursos y la formación docente para garantizar el derecho a la educación en condiciones adecuadas1.
Nota de la Redacción: esta nota se basa en la información disponible al publicarla y se actualizará si otras fuentes aportan más datos.
Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por El Universal.






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