En un cambio significativo para la gestión de identidades en México, la cédula profesional, tanto en formato físico como digital, ha dejado de ser válida como identificación oficial. Esta modificación se oficializó en una normativa publicada por la Secretaría de Educación Pública el 17 de febrero de 2026, redefiniendo el uso de este documento crucial. A partir de ahora, la cédula profesional solo servirá como patente para ejercer una profesión, sin poder ser utilizada para acreditar identidad en transacciones o trámites ante las autoridades.
La Secretaría, bajo la dirección de Mario Delgado Carrillo, ha sido clara al señalar que, aunque la Dirección General de Profesiones mantendrá la facultad de emitir cédulas profesionales, su función queda limitada a certificar que una persona está legalmente autorizada para ejercer su carrera. Las autoridades deberán, de ahora en adelante, ajustar sus procedimientos para excluir este documento como forma de identificación oficial.
Este cambio legal se fundamenta en el derecho constitucional a la identidad y en la legislación poblacional vigente. En este marco, la Secretaría de Gobernación se encargará de validar la identidad a través del Registro Nacional de Población. La Clave Única de Registro de Población (CURP), especialmente en su versión con datos biométricos, se consolida como el documento de identificación con aceptación universal y obligatoria en México.
A pesar de la pérdida de esta funcionalidad de la cédula profesional, varios documentos continúan vigentes como identificaciones oficiales. Entre ellos se encuentran:
– La credencial para votar emitida por el Instituto Nacional Electoral.
– El pasaporte expedido por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
– La cartilla del Servicio Militar, que es emitida por la Secretaría de la Defensa Nacional.
Además, gracias a criterios del Poder Judicial de la Federación, también se aceptarán licencias de conducir, credenciales del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores y documentos migratorios emitidos por el Instituto Nacional de Migración.
El objetivo de este cambio es claro: estandarizar la acreditación de identidad en el país y fortalecer el uso de la CURP biométrica como documento único. Cabe destacar que esta modificación no elimina la cédula profesional ni su obligatoriedad para ejercer, sino que delimita su alcance legal. De hecho, los profesionistas ahora deberán presentar otra identificación oficial para realizar trámites administrativos, bancarios o legales, aunque necesitarán la cédula para demostrar su habilitación profesional.
Este ajuste busca simplificar y modernizar el sistema de identificación en México, adaptándose a las necesidades contemporáneas y fortaleciendo los mecanismos que aseguran la veracidad de la identidad de los ciudadanos.
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