La pasión por el trigo tiene profundas raíces en el sur de Italia, una región privilegiada que ofrece condiciones climáticas ideales para el cultivo del trigo duro. Este tipo de cereal es altamente valorado por su calidad en la producción de pasta, pizzas y panes. En este contexto, en 1958, vio la luz Molino Casillo, fundado por Vincenzo Casillo en Puglia, con un claro propósito: fabricar harinas de alta calidad respetando el grano y empleando técnicas artesanales. Hoy, esta empresa se erige como un pilar del sector harinero italiano, abasteciendo al 90% de los productores de pasta del país.
A lo largo de los años, Molino Casillo ha mantenido su compromiso con la calidad, pero también ha evolucionado para adaptarse a los tiempos contemporáneos. La firma continúa invirtiendo en investigación y desarrollo para crear nuevos productos harineros que atiendan las cambiantes demandas del mercado y de los consumidores.
Puglia es reconocida como la cuna del trigo duro en Italia, gracias a su clima mediterráneo que combina inviernos suaves con veranos calurosos y secos. Esta región no solo mantiene tradiciones milenarias de cultivo, sino que también es un motor económico fundamental, donde familias como la de Molino Casillo aportan al desarrollo local. El trigo duro no solo tiene implicaciones económicas; también es un símbolo cultural que ha dado origen a la pasta tradicional que todos conocemos y que está profundamente integrada en la gastronomía regional.
Tradicionalmente, el germen de trigo se descartaba en los procesos de molienda debido al riesgo de ranciedad en la harina. Sin embargo, Molino Casillo ha ido más allá de esta práctica. Después de un exhaustivo proceso de investigación, la compañía ha patentado un sistema que permite preservar el germen en la harina final, lo que resulta en un producto más nutritivo, rico en aceites esenciales y vitaminas. Controlando cada etapa de la producción, desde el cultivo hasta el producto final, Molino Casillo colabora con agricultores locales, garantizando la frescura y la calidad de sus harinas.
La empresa opera con 12 molinos distribuidos en varias localidades italianas y produce harinas de diversas variedades de trigo, cada una cuidadosa y específicamente seleccionada para cumplir con los estándares requeridos para pasta, panadería y pastelería. También destaca en la producción de sémola de trigo duro, que se elabora a partir de un riguroso proceso de selección, limpieza y molienda, asegurando que se mantenga el germen y así se obtenga un producto de alta calidad nutricional.
En cuanto a las condiciones de almacenamiento, Molino Casillo implementa métodos cuidadosos para evitar la degradación del trigo. Los silos son regulados en temperatura y humedad, evitando la proliferación de insectos y la oxidación, condiciones esenciales para que la harina mantenga su sabor y calidad. Innovando constantemente, la empresa ha desarrollado productos como Altograno, una harina que minimiza la grasa del germen, logrando un balance óptimo en proteínas, vitaminas y fibras, con menos carbohidratos.
Con un modelo de negocio que ha trascendido fronteras, Molino Casillo se asocia con la distribuidora CBG en España, compartiendo valores de artesanía y respeto por el producto. Esta historia de evolución y calidad en la producción de harina resuena profundamente en la cultura y la economía italiana, posicionando a Molino Casillo como un referente en el sector harinero, fiel a sus tradiciones y a la vez innovador en su enfoque.
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