A meses del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, México se prepara para lanzar una serie de tres monedas conmemorativas que celebran este importante evento deportivo. La iniciativa, presentada por el Ejecutivo al Congreso, contempla monedas de oro, plata y una versión bimetálica, todas con curso legal y cuyos diseños serán determinados por el Banco de México. Este lanzamiento no es un hecho aislado; México tiene una rica tradición de acuñación de monedas ligadas al fútbol que data de más de cinco décadas, destacando su paso como anfitrión en varias ediciones del torneo.
Las monedas de la Copa Mundial 2026 incluirán tres tipos:
- Oro puro: con un valor nominal de 25 pesos, contiene ¼ de onza troy (7.776 g) y tiene una ley de 0.999.
- Plata pura: con un valor de 10 pesos, equivalente a 1 onza troy (31.103 g) y también con ley 0.999.
- Bimetálica: con un valor nominal de 20 pesos, presenta una forma dodecagonal y cuenta con elementos de seguridad como imagen latente y microtexto.
Es importante señalar que el valor nominal de las monedas de metales preciosos es más simbólico que práctico, ya que su precio real está ligado a las cotizaciones internacionales de oro y plata, además de su atractivo para coleccionistas.
La tradición de acuñar monedas con aspectos futbolísticos comenzó en 1970, cuando México fue anfitrión del primer Mundial de fútbol en su territorio. En esa ocasión, se lanzó una moneda de plata con un valor nominal de 25 pesos, que presentaba un diseño con la imagen de un jugador de fútbol y el logotipo del torneo, convirtiéndose en una de las más buscadas por coleccionistas.
El siguiente evento mundialista en el país, en 1986, llevó la creación de monedas a un nuevo nivel. Se emitieron diversas piezas, incluida una de cuproníquel de 200 pesos, que presentaba a dos jugadores disputando el balón, además de una serie de monedas de plata y oro con valores nominales que alcanzaban hasta los 1,000 pesos. Estas piezas destacaban por fusionar elementos del fútbol moderno con el rico legado cultural prehispánico de México.
Aunque el Mundial de 2006 se celebró en Alemania, México también contribuyó al evento con monedas conmemorativas. Se acuñaron monedas de plata y oro, que incluían motivos inspirados en la herencia cultural mexicana, como un jugador de pelota maya y representaciones de Chichén Itzá.
Con la llegada de 2026, México se convertirá en anfitrión por tercera vez, junto a Estados Unidos y Canadá. Las monedas conmemorativas se integran a un legado que abarca al menos cuatro torneos distintos, consolidando la relación entre la numismática y el fútbol, a medida que el país busca dejar una marca en uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Las nuevas piezas se suman a una rica historia, recordando a todos que el fútbol, más allá de ser un deporte, es un reflejo de la identidad cultural y la historia de la nación.
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