El panorama turístico en México ha mostrado señales de incertidumbre en los primeros meses de 2026. Entre enero y mayo, el país experimentó una ligera disminución en las divisas turísticas, acumulando 15,869.1 millones de dólares, lo que representa una caída del 0.4% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando las cifras alcanzaron un récord de 15,929.5 millones de dólares. Estos datos, proporcionados por la Encuesta de Viajeros Internacionales (EVI) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), son preocupantes, especialmente cuando se considera que, descontando la crisis sanitaria de 2020 y 2021, esta es la primera caída en el indicador desde 2011.
Durante el mismo intervalo, México recibió la visita de 20,389,411 turistas internacionales, un incremento del 4.5% respecto al año 2025. Sin embargo, este crecimiento es un indicio de desaceleración en la llegada de turistas, con un descenso notable del 5.3% en comparación con el 6.8% registrado entre enero y mayo de 2025. Este descenso fue impulsado en gran parte por una caída del 4.3% en las llegadas aéreas, que proporcionaron el 80.6% de las divisas turísticas totales, lo que finalmente impactó en el gasto total de los viajeros internacionales. El gasto medio por visitante sufrió un descenso del 8.5%, cayendo de 404.36 a 370.21 dólares, mientras que el gasto de los turistas internacionales aumentó ligeramente en un 1.3%, alcanzando los 1,191.64 dólares.
Las cifras reveladas por la EVI han llevado a la Secretaría de Turismo a celebrar la llegada de casi 43 millones de viajeros internacionales, destacando el interés creciente por conocer México. “Nuestro país vive un momento de gran proyección internacional”, ha destacado la titular de la dependencia, Josefina Rodríguez, subrayando que la confianza de los viajeros sigue fortaleciéndose, lo que impulsa el bienestar de las comunidades locales y el desarrollo de los destinos turísticos.
Sin embargo, el sector enfrenta retos significativos. Antonio Cosío, presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), ha señalado que la inminente Copa Mundial de Fútbol debería servir como un escaparate para México, mostrando su capacidad para albergar grandes eventos. A pesar de ello, los resultados preliminares indican que este impulso no es suficiente para mitigar los problemas estructurales del turismo en el país, que incluyen caídas en las llegadas aéreas y el gasto.
Juan Carlos Arnau, vicepresidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), ha manifestado su preocupación respecto a la disminución en la captación de divisas, considerándola una señal de alarma que el sector privado había anticipado. Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran el aumento en los costos de combustibles y los ajustes en los itinerarios de las aerolíneas a nivel global, así como la falta de promoción y los problemas de inseguridad.
La urgencia de desarrollar estrategias integrales que aborden estos desafíos es evidente. Para mejorar la situación, es crucial que se involucren no solo las autoridades de Turismo, sino también las de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Hacienda y Relaciones Exteriores, entre otras.
Con el contexto actual y los desafíos que enfrenta, el sector turístico mexicano necesita actuar con prontitud para revertir las tendencias negativas. La fotografía completa de la situación posibilitará la creación de estrategias efectivas que aseguren un flujo constante de viajeros y un impulso al bienestar económico de las comunidades que dependen de esta industria. La meta debe ser no solo atraer a más visitantes, sino garantizar que su experiencia en el país sea enriquecedora y segura, contribuyendo de manera sostenible al desarrollo del turismo.
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