El Centro Histórico de Morelia, una joya arquitectónica y cultural, está en el centro del debate sobre el comercio ambulante. El presidente municipal, Alfonso Martínez Alcázar, ha dejado claro que su administración no permitirá que la zona sea invadida por vendedores ambulantes. Este firme compromiso busca no solo proteger el patrimonio histórico de la ciudad, sino también garantizar la seguridad de sus ciudadanos.
Durante la reciente entrega de la rehabilitación del Cárcamo en la colonia Jacarandas, el alcalde subrayó que los inspectores municipales están haciendo su labor, actuando bajo el marco legal para restablecer el orden. “El Centro Histórico debe mantenerse ordenado y presentable; no podemos permitir que se repitan las invasiones del pasado”, declaró, enfatizando la importancia del cumplimiento de normas en esta área clave.
El escenario se complica cuando se considera que algunos grupos de vendedores han desafiado estas regulaciones. Una confrontación reciente reveló tensiones palpables, con el secretario del Ayuntamiento, Yankel Benítez Silva, informando que en ocasiones estos vendedores han llegado a amenazar a las autoridades. A pesar de tener múltiples notificaciones sobre la prohibición del ambulantaje en el corazón de la ciudad, estos vendedores han respondido con resistencia, originando conflictos y denuncias previas por agresión.
Sin embargo, Martínez Alcázar aclaró que antes de llevar a cabo cualquier operativo, se prioriza el diálogo y se hacen avisos a los involucrados. “Desafortunadamente, no hubo atención de este grupo y se tuvo que actuar para garantizar la ley y el orden; los inspectores continuarán vigilando que se cumpla la norma”, sostuvo.
Estas acciones, según el presidente municipal, no son meramente punitivas. El objetivo es salvaguardar la integridad del Centro Histórico de Morelia, así como asegurar que se cumplan los estándares de la UNESCO, que designa a la ciudad como Patrimonio. Así, se busca que tanto locales como visitantes puedan transitar y disfrutar de la zona en un ambiente seguro y acogedor.
La situación actual, reportada el 9 de septiembre de 2025, refleja un punto crítico en la relación entre el comercio ambulante y la preservación del patrimonio cultural, un dilema que continúa generando debate entre las autoridades y la población. La gestión de este conflicto puede definir el futuro del Centro Histórico y su vitalidad como un espacio de encuentro y comercio.
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