El ambiente político en México está cada vez más tenso, especialmente para el partido Morena, que enfrenta un desafío crucial: no solo ganar elecciones, sino gestionar la distribución de candidaturas. En el estado de Chihuahua, la lucha por la candidatura al gobierno se ha intensificado entre dos figuras prominentes: Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, y Andrea Chávez, senadora con licencia. Ambos aspirantes son conscientes de que la entidad es considerada “ganable” por Morena, lo que hace que su competencia sea aún más significativa.
Cruz Pérez Cuéllar, cuyo recorrido político incluye pasos por el PAN y Movimiento Ciudadano, cuenta con el respaldo del Partido Verde, que ha condicionado su participación en la alianza a su nominación. Por otro lado, Andrea Chávez ha cultivado vínculos con el senador tabasqueño Adán Augusto López, promoviendo su imagen en un contexto donde la credibilidad del partido se ve cuestionada. La rivalidad se acentúa por las acusaciones de corrupción que Javier Corral, exgobernador panista y actual senador morenista, ha lanzado contra Pérez Cuéllar, quien las rechaza y, sin embargo, ilustra el clima de confrontación existente.
La dirigencia nacional de Morena ha mostrado una notable vacilación a la hora de tomar decisiones, explorando métodos que solían ser efectivos en tiempos de Andrés Manuel López Obrador. El partido ha registrado 277 aspirantes para 17 gubernaturas, lo que se traduce en un complejo rompecabezas: únicamente seis candidatos por estado —tres hombres y tres mujeres— serán seleccionados para las encuestas. La decisión sobre quiénes tendrán derecho a aparecer en ellas marcará el inicio de la discordia.
En un escenario electoral que se perfila para 2027, donde estarán en juego 17 gubernaturas y 500 diputaciones federales, la selección de cada candidato se convierte en una tarea monumental. Morales debe equilibrar las aspiraciones de gobernadores, alcaldes, legisladores y aliados que consideran haber acumulado méritos suficientes. De hecho, en los bastiones donde tiene más posibilidades de triunfo, el proceso de nominación puede resultar tan crucial como el propio acto electoral.
Las encuestas, que identifican a candidatos en función de conocimiento o intención de voto, son susceptibles a manipulaciones: aquellos que invierten más en su promoción podrían beneficiarse injustamente. Si la dirigencia introduce criterios adicionales como honestidad o lealtad, necesitará claridad sobre el proceso de evaluación, de otro modo, los elegidos serán percibidos como decisiones arbitrarias.
Chihuahua, un eje manufacturero y exportador, enfrenta la posibilidad de una campaña polarizada, justo en un momento crítico de revisión del T-MEC. Para Morena, es imperativo seleccionar un candidato competitivo que no solo evite fracturas internas, sino que también preserve alianzas vitales.
Mientras la oposición, liderada por el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, no logre construir una alternativa sólida, la competencia más intensa se dará dentro del partido gobernante. A pesar de sus oportunidades en 2027, el verdadero desafío para Morena será mantener la cohesión tras el delicado reparto de candidaturas. Este es un momento decisivo que podría definir el futuro político del país.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


