Por Carlos Aguilera Rue
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha influenciado hasta el más mínimo rincón de los sectores en México; se convirtió en los últimos 12 años en el partido de Estado y en la primera fuerza política del país; ha sido criticado y linchado por la oposición y los medios de comunicación, hasta reducirlo a nada; sin embargo, en este último proceso electoral 2024 logró nuevamente el triunfo en la presidencia de la República y en el mapa político domina en 23 gubernaturas, incluyendo la CDMX. Y además controla el Congreso de la Unión.
Ha sido señalado y llevado a la barandilla por sus reformas constitucionales; por lucrar con los programas sociales, por sus supuestos vínculos con la delincuencia organizada y hasta por manipular, enajenar y persuadir la conciencia de los mexicano. Andrés Manuel López Obrador, su líder máximo fue, durante los últimos seis años, tachado hasta de loco.
Sólo hay que recordar que la oposición en México, en el caso del PRI y del PAN, quienes han detentado el poder, cometieron, en muchos casos comprobados, crímenes de Estado, desfalcos millonarios, crearon franquicias con la delincuencia organizada y peor aún, utilizaron el dinero del gobierno para comprar a los grupos más vulnerables. Y lo hicieron, en el caso del Revolucionario Institucional, por más de 70 años.
Hoy se victimizan y arrojan críticas al partido de Estado, de la misma manera que en su momento fueron sentados en el banquillo de los acusados. Hay que recordar que el PRI fue uno de los grandes operadores de los fraudes electorales de todo el país. De abusos políticos, corrupción, impunidad, robo al erario público, entre otros tipos delictivos no hay que le gane al PRI y al PAN, quienes hoy se encuentran desactivados y atrincherados por su falta de organización y honestas prácticas políticas.
En tanto, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el estado de Morelos ni siquiera ha nacido, y menos ha sido concebido, debido a la falta de operadores políticos inmersos en el trabajo político del partido. El triunfo de Morena se debió al trabajo que se realizó en el centro del país, porque si se hubiera dejado en manos de sus dirigentes estatales, estos iban cometer una más de sus “marranadas”, como las que escenificaron en los últimos nueve años.
En manos de advenedizos y voluntariosos, Morena en Morelos no ha sido la garantía de instituto político para lo cual fue creado. Su triunfo fue coyuntural ante una oposición colapsada y desmoronada. En conclusión. No tenía contrincantes debido a que el PRI y PRD pasan inadvertidos en la entidad. No tienen dirigentes, ni militancia y mucho menos estructura política, cualquier candidato que intentara colgarse de esa representación quedaría sepultado como ocurrió.
Hoy Morena en Morelos necesita sacudirse a aquellos “líderes de papel”; aquellos que sólo han buscado el interés personal y de grupo; a aquellos que le han robado al pueblo y que se empecinan en mantenerse en el poder para utilizar al partido como contención de mafiosos y sus fechorías, como el caso del ex gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo.
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