El sistema de salud en México enfrenta una crisis evidente, exacerbada por la emergencia sanitaria y las demandas del Mundial. En respuesta, se han establecido hospitales temporales que no solo atenderán a turistas, sino que también están preparados para responder a emergencias, como sismos, con la supervisión de la FIFA. La gestión de estos hospitales ha recaído en manos de empresas privadas, ante la clara falta de recursos en los hospitales públicos.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, la distribución de medicamentos sigue siendo un tema poco definido. Se espera que Birmex, bajo la dirección de Carlos Alberto Ulloa, asuma el control del abasto, aunque existen dudas sobre su eficacia en la gestión y distribución de estos insumos críticos. Esta fachada de solución plantea interrogantes sobre la viabilidad del sistema.
Tras una notable disminución en la inversión en investigación clínica desde el inicio del mandato de Andrés Manuel López Obrador, se observa un giro positivo. Con la eliminación de restricciones previas, las farmacéuticas internacionales como Lilly y Roche están reactivando sus iniciativas en el país, lo cual es vital para el desarrollo del sector salud.
Lilly, presidida por Phelipe Philippsen, actualmente impulsa el desarrollo de nuevas moléculas destinadas a combatir enfermedades como la obesidad, el Alzheimer y la diabetes. Este esfuerzo ha posicionado a México como un jugador clave en América Latina, con inversiones que representan el 25% de sus ingresos anuales y un compromiso de llevar a cabo 67 estudios clínicos enfocados en diversas patologías, incluyendo cáncer de mama y enfermedades cardiovasculares.
Por su parte, Roche, la farmacéutica suiza, proyecta destinar alrededor de 1,200 millones de pesos a 16 estudios clínicos en el país, abarcando campos como neurología, inmunología y traumatología.
Este renovado interés en la investigación clínica y la inversión de estas empresas en México son señales alentadoras, pero el país necesita garantizar una certeza jurídica robusta para seguir compitiendo a niveles internacionales. Solo así se asegurará que continuemos avanzando en el desarrollo de un sistema de salud más sólido y eficiente.
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