El director de cine y productor Jean-Marc Vallée, ganador de un premio Emmy por la serie de HBO Big Little Lies (2017) y realizador de la película Dallas Buyers Club (2013), con la que ganaron el Oscar los actores Matthew McConaughey (como protagonista) y Jared Leto (como secundario), ha fallecido a los 58 años. El representante de Vallée, Bumble Ward, ha informado de que el cineasta falleció repentinamente en su cabaña a las afueras de Quebec (Canadá) el pasado fin de semana.
Para el mundo del cine y de la televisión, la noticia de la muerte de Vallée ha supuesto un terremoto. Director brillante, apostaba por un uso de luz natural y por escuchar y dar libertad a la improvisación a los actores. Él mismo decía: “Así le doy importancia a cómo contar una historia, a la emoción, a los personajes. Trato de no interferir mucho y no cortar sus actuaciones”. Y aunque en el cine se ganó un merecido prestigio, sus últimos trabajos le llevaron a la televisión, donde ha sido el responsable de las series Big Little Lies y Heridas abiertas. Desde Café de Flore en 2011 no había escrito un guion, y, sin embargo, en toda su obra audiovisual, fuera por encargo o por elección propia, se reconocen perfectamente sus dos principales intereses temáticos: el conflicto familiar y el ser humano frente al mundo.
Jean-Marc Vallée
Nacido en Montreal en 1963, Vallée, también productor y guionista, debutó, después de estudiar cine en la Universidad de Quebec, en un largo, tras varios cortos y vídeos musicales, con el thriller Black List (1995). Tras dos trabajos de asentamiento como Renegados 2 (1997), wéstern con guion escrito por su actor protagonista, Mario Van Peebles, y Loser Love (1999), llegó la película que le dio fama y que probablemente haya acabado siendo su mejor trabajo: C.R.A.Z.Y., un exitazo en 2005 tanto en taquilla como en la crítica, en la que contaba las desventuras de una familia católica de clase media en el Canadá francés de los años setenta, a través de los ojos de uno de sus cinco hijos, Zachary, que lucha por reprimir y no aceptar su homosexualidad.
El drama ganó cuatro Genie, los Oscar canadienses, justa recompensa a un guion al que Vallée dedicó una década. Para sacarla adelante, Vallée invirtió parte de su propio salario a la compra de los derechos de los numerosos éxitos musicales que se escuchan en el filme; y como guiño, su hijo encarna a Zachary de los 6 a los 8 años, y él mismo encarna al cura en la secuencia del entierro de uno de los hermanos del protagonista.
C.R.A.Z.Y. le supuso numerosas llamadas desde Hollywood y aceptó un encargo, La reina Victoria (2009), sobre la juventud de la monarca inglesa, protagonizada por Emily Blunt, que no estuvo a su altura. Vallée ya estaba preparando otro guion, el de Café de Flore (2011). En 2003, escuchó el tema chill out bautizado como el local parisiense y pensó que ahí había una historia. “Imaginé a una madre bailando con un niño discapacitado”, recordaba el director en una entrevista en el país sobre este filme-puzzle.
¿Creía en el amor?
Vallée aseguraba que la había rodado “para seguir creyendo en el amor”. Y describía: “Una vez tuve el amor. Luego lo perdí, y no me volvió a ocurrir. Es difícil tener algo mejor en la vida, pero es raro de encontrar. Me separé de mi mujer. Rompí mi familia. No es lo que esperas para tus hijos, querrías mostrarles un gran ejemplo de pareja. Pero tenía que hacerlo; si no, me habría sentido un miserable”.
Después de la exitosa Dallas Buyers Club, sobre un hombre al que le dan un mes de vida por el sida, que además de las estatuillas a McConaughey y Leto se llevó la de Mejor maquillaje, dirigió Alma salvaje (2015), con Reese Witherspoon y Laura Dern, y Demolición (2017), esta en el mismo año de Big Little Lies, que se hizo con ocho premios Emmy y cuatro Globos de Oro.
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