El compositor griego, Vangelis, que en marzo había cumplido 79 años, falleció este martes por causas que no han sido concretadas. Su oficina de abogados no comunicó la pérdida hasta dos días después, para mayor sensación de desangelo. Durante el nuevo siglo se había prodigado muy poco, pero la publicación en 2021 del extenso álbum Juno to Jupiter, donde retomaba la fascinación por la temática espacial, hacía concebir esperanzas de que había retomado la actividad y llegarían nuevas entregas.
Fue el autor de docenas de bandas sonoras, algunas celebérrimas, pero su gran mérito radica en haberle puesto música al subconsciente melódico de millones de melómanos. Es un mérito enorme para un sintesista que nunca ejerció de cantante y que labró el grueso de su trayectoria en torno a la música instrumental, en teoría siempre más alejada de los gustos mayoritarios.

El músico Vangelis, junto a algunos de sus discos en 1998.
Durante su época dorada, Evángelos Odysséas Papathanassíou despuntó como un autor no solo innovador y personalísimo, sino también extraordinariamente pródigo. El mundo le descubrió como integrante y gran cerebro en la sombra de Aphrodite’s Child, un espléndido trío de pop psicodélico que a principios de los setenta entregó canciones hermosas y admiradas en círculos selectos, en particular Rain and Tears o Spring, Summer, Winter and Fall.
En 1973 llegaría Earth, el primer álbum oficial en solitario del artista de Agria, un pueblito hoy desaparecido e integrado en la ciudad de Volos. Ahí aparecían ya las grandes constantes de su obra: pasión por ambientes planetarios, música de vocación sinfónica pero con dimensiones melódicas muy accesibles, un dominio efectista de los sintetizadores de última generación. Imposible que aquel universo pasara inadvertido entre los apóstoles del rock sinfónico.
Más información
Yes ofreció a Vangelis integrarse en la banda para cubrir la vacante de Rick Wakeman, pero el griego declinó in extremis la tentadora oferta para centrarse en su producción propia, a partir de entonces copiosísima. Álbumes como Heaven and hell (1975), Albedo 0.39 (1976) o Spiral (1977) eran accesibles y adictivos, y le llevaron a protagonizar a ojos de los aficionados una rivalidad con el compositor francés Jean-Michel Jarre, de características relativamente similares, por el cetro de entonces llamada música electrónica. Porque la denominación de new age no llegaría hasta años después, siempre ensombrecida por connotaciones peyorativas de trascedencia espiritual.
En Londres escribió la partitura de Carros de fuego, la historia del triunfo de un grupo de corredores británicos en los Juegos Olímpicos de 1924. Vangelis dijo una vez que la partitura, que le valió un Oscar y encabezó las listas de éxitos durante semanas, fue en parte un tributo a su padre, que había sido un entusiasta corredor aficionado.
El éxito de Carros de fuego eclipsó sus otras partituras, pero escribió la música para varias películas importantes, incluyendo Missing, dirigida por su compatriota Costa-Gavras, y el thriller futurista de Ridley Scott Blade Runner. Fue un compositor prolífico durante muchas décadas, su trabajo va desde música publicitaria y partituras de películas hasta elaboradas composiciones de estilo sinfónico
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook y Twitter, o visitar nuestra pagina oficial.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


