Cándida Álvarez ha emergido como una figura destacada en el ámbito artístico internacional, aclamada por sus innovadoras prácticas que abarcan desde la pintura y el collage hasta el bordado y el vídeo. En su reciente conversación, revela cuál ha sido su viaje a través del arte, el impacto transformador de la creatividad y su conexión profunda con la cultura latina de Nueva York.
Su obra ha sido comparada con la de maestros como Paul Klee y Marc Chagall, aunque sorprendentemente, esta es la primera vez que sus trabajos se exhiben en un museo. La exposición “Circle, Point, Hoop”, organizada por el Museo del Barrio, permitirá al público sumergirse en su carrera a través de obras que reflejan momentos decisivos y poco vistos de su trayectoria. Patrick Charpenel, Director Ejecutivo del museo, destaca que a pesar de su influencia en el mundo del arte, Álvarez aún carece del debido reconocimiento en una escala más amplia. Esta exposición se presenta como una plataforma para resaltar su notable carrera y sus contribuciones a la comunidad artística.
La historia de Álvarez es la de la perseverancia y la autoconciencia. La artista comparte sus reflexiones sobre los desafíos que enfrentan quienes buscan ser reconocidos en el campo del arte. “El camino es largo y está lleno de coraje”, afirma, subrayando la importancia de seguir adelante a pesar de la falta de reconocimiento inmediato. Con herencia puertorriqueña, la artista se mantiene arraigada a su educación en la comunidad de viviendas de Brooklyn, lo que se refleja en sus obras.
Su experiencia en la Universidad de Fordham fue fundamental, pues estuvo rodeada de apasionados defensores del arte y la cultura puertorriqueña. Una de sus influencias más destacadas fue el reconocido artista Lorenzo Homar, cuyo estudio visitó y que dejó una huella duradera en su vida y en su carrera. Álvarez menciona la vibrante escena del grabado en Puerto Rico como un elemento crucial en su desarrollo artístico, y su obra “Soy Boricua” es un homenaje explícito a sus raíces.
La conexión de Cándida Álvarez con su herencia cultural se despliega de manera rica y profunda en su trabajo, convirtiéndola en una artista cuya voz y temática son esenciales en la conversación contemporánea sobre la identidad y el arte. Esta primera exposición en un museo no solo resalta su carrera, sino que también abre un espacio vital para su legado en el mundo del arte.
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