En México, la participación de las mujeres en la fuerza laboral es del 46%, a pesar de que representan más de la mitad de la población. Esta cifra se vuelve aún más preocupante en el sector tecnológico, donde hay casi seis hombres por cada mujer en ocupaciones relacionadas con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad. Esta brecha se amplía desde la educación, pues un impactante 76% de los estudiantes en disciplinas STEM son hombres.
Ante esta realidad, Telefónica Movistar, en colaboración con la Universidad Iberoamericana, ha desarrollado una guía destinada a fomentar la equidad de género en sectores predominantemente masculinos. Elizabeth Peña Jáuregui, vicepresidenta nacional de ideaTIC, señala que, aunque cada vez más mujeres se suman al ámbito laboral en áreas clave, su presencia en puestos técnicos sigue siendo muy limitada. La situación es similar en sectores como la electrónica y manufactura, donde las mujeres son escasas en roles de producción.
Para abordar estas disparidades, es esencial que las empresas identifiquen las barreras que obstaculizan la incorporación de mujeres en roles técnicos. Esto incluye revisar los procesos de contratación, ya que el lenguaje empleado en las vacantes puede incluir sesgos que desincentivan a las candidatas. Por ejemplo, el término “ingeniero” puede ser visto como exclusivo para hombres, lo que reduce la cantidad de mujeres que se presentan.
Asimismo, es crucial ofrecer condiciones laborales que faciliten la integración y permanencia de las mujeres, como horarios flexibles para quienes tienen responsabilidades de cuidado, junto con capacitación y herramientas adecuadas para su desarrollo profesional.
Un caso ejemplar de esta iniciativa es “Mujeres en Red de Movistar”, que surgió tras identificar la escasa participación femenina en equipos encargados de instalar fibra óptica. Este programa comenzó en Perú en 2021 y se extendió a Colombia, Argentina y Venezuela. En México, sin embargo, su implementación ha sido impedida por el monopolio de una sola empresa en el área de fibra óptica.
La iniciativa ha capacitado a mujeres en herramientas digitales, así como en prevención y mantenimiento de redes, permitiéndoles asumir no solo tareas técnicas, sino también funciones de auditoría y liderazgo. Esto ha llevado a una mejora en la atención al cliente y a un aumento en la confianza en el servicio.
Para el cierre del 2024, se proyecta que se contratarán 600 mujeres en funciones técnicas, representando alrededor del 11% de la fuerza laboral en áreas como servicio técnico, mantenimiento, logística y soporte en call centers. Además, se han implementado capacitaciones internas sobre equidad de género y eliminación de sesgos en la contratación.
Este movimiento demuestra que incorporar mujeres en sectores masculinizados requiere un enfoque integral: no basta con abrir vacantes, es vital revisar los procesos de selección, proporcionar formación, garantizar condiciones para la permanencia y medir los resultados para identificar efectivamente qué estrategias funcionan y cuáles no.
Estos esfuerzos son fundamentales no solo para aumentar la diversidad en el ámbito tecnológico, sino también para contribuir a la equidad de género y al bienestar de la sociedad en su conjunto. En la actualidad, es urgencia abordar esta problemática y abrir caminos hacia un futuro más inclusivo.
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