El Mundial 2026 de la FIFA se avecina, con su duración proyectada de menos de 30 días en México. Sin embargo, el evento ya influye de manera significativa en el desarrollo habitacional de las ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Especialistas advierten que los retos urbanos y habitacionales en estas metrópolis han estado marcados por este evento, aunque subrayan que los desafíos estructurales trascienden el torneo.
La necesidad de construir vivienda económica en México, una situación histórica, ha cobrado aún más relevancia en este contexto. Federico Jiménez, socio regional de la consultora 4S Real Estate, puntualiza que el país enfrenta un déficit en este aspecto que no está asociado directamente al Mundial, sino que refleja un problema persistente en la oferta de vivienda.
En la Ciudad de México, el mercado de arrendamiento muestra un desequilibrio previo al Mundial, con 10,000 propiedades disponibles para alquiler a largo plazo frente a 40,000 dedicadas al alquiler temporal, como las ofrecidas por plataformas tipo Airbnb. Este aumento en la demanda ha provocado incrementos del 15 al 20% en los precios de alquiler en algunas colonias centrales. Durante el evento se estima que aproximadamente 44,000 visitantes optarían por estancias a corto plazo, aunque expertos anticipan una posible redistribución del mercado post-torneo, donde algunas propiedades regresen al alquiler tradicional.
En Guadalajara, la ciudad se prepara para recibir cuatro partidos en el Estadio Akron, con una expectativa de 190,000 asistentes. Sin embargo, la reciente ola de violencia, agravada por el abatimiento de un líder del crimen organizado en la región, plantea preocupaciones sobre la seguridad para los visitantes. A pesar de este contexto tenso, los precios de vivienda han ido en aumento, especialmente en áreas cercanas al estadio. Según 4S, el precio promedio de la vivienda en Guadalajara ha escalado de 3.9 millones de pesos en 2020 a 4.5 millones en 2025, mientras que la superficie media de los departamentos se ha reducido notablemente.
Monterrey enfrenta sus propios desafíos, ya que las obras de infraestructura, particularmente la construcción de nuevas líneas de Metro que revitalizarían el transporte público, no se han terminado. Juan Pablo Abaroa, director comercial de 4S para el noreste del país, menciona que el caos vial se ha intensificado y que las obras no se concluirán a tiempo para el Mundial, lo que complica la experiencia de los aficionados. En contraste, el uso de Airbnb ha aumentado drásticamente, con precios que ya han incrementado hasta un 600%. Se prevé que el inventario de alojamientos en estas plataformas crezca un 60%, debido a la alta demanda.
A medida que se acerca el Mundial, el interés en el mercado inmobiliario se ha incrementado. No obstante, los expertos señalan que este impulso probablemente resultará en un nuevo equilibrio en los meses siguientes a la competencia. A pesar de los retrasos en algunos proyectos de infraestructura, la inversión pública y privada destinada a mejorar transportes, espacios públicos y hoteles es una señal positiva para el futuro de estas ciudades.
Aunque el impacto del Mundial puede ser temporal, ha acelerado procesos de mejora que tendrán efectos duraderos. Esta dinámica destaca decisiones urbanas que van más allá del evento, poniendo en el centro del debate la sostenibilidad y el acceso a la vivienda en el futuro.
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