En el contexto de la reciente celebración del Mundial 2026, se ha generado un análisis sobre su impacto económico en las tres ciudades mexicanas que fueron sedes del evento: Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México. Aunque se esperaban resultados más positivos, la realidad ha presentado una imagen mixta.
Un estudio de Deloitte resalta que Monterrey se destacó como la ciudad con el mejor desempeño en términos de ocupación hotelera. Entre junio de 2025 y junio de 2026, la ocupación promedio en esta ciudad aumentó del 60.1% al 64.2%, una mejora de cuatro puntos porcentuales. Este crecimiento se complementó con un incremento notable del 40% en las tarifas hoteleras, situándose en un promedio de 150.5 dólares por habitación. Según Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte, Monterrey fue la única ciudad donde la ocupación hotelera no solo se mantuvo sino que mejoró durante el mes del Mundial, lo que contrasta con lo sucedido en las otras dos sedes.
Guadalajara, por su parte, enfrentó una caída en la ocupación, bajando del 63% al 57%, lo que significa una reducción de seis puntos porcentuales. Sin embargo, la ciudad logró contrarrestar esta disminución mediante un ajuste drástico en las tarifas, que prácticamente se duplicaron durante el torneo. Durante los días con mayor actividad del Mundial, la ocupación alcanzó hasta un 93%, evidenciando un comportamiento concentrado en torno a los partidos.
La Ciudad de México también vio una leve disminución en su ocupación hotelera, que pasó del 58.5% al 56.5%. No obstante, el sector hotelero experimentó un aumento significativo en sus ingresos gracias a un incremento del 47% en las tarifas promedio. Durante los eventos futbolísticos, la ocupación mostró picos de demanda antes de cada partido, aunque rápidamente regresó a niveles normales.
A pesar de estas variaciones, las cifras generales indican que tanto la derrama económica como el número de turistas generados por el Mundial fueron inferiores a las expectativas. Se reportó una derrama de 2,543 millones de dólares, un 7% menor a lo proyectado inicialmente. En cuanto a la llegada de turistas, solo se registraron 494,000 visitantes, de los cuales 296,000 eran nacionales y 198,000 extranjeros, muy por debajo de las estimaciones que apuntaban a 836,000 en total.
Este impacto económico representó apenas el 0.12% del Producto Interno Bruto nacional, impulsado principalmente por el consumo relacionado con el torneo y las inversiones en infraestructura. Las tarifas dinámicas establecidas por FIFA, que ajustan precios en función de la demanda, hicieron más accesible el evento solo para un pequeño grupo de consumidores, lo que resultó en una atracción limitada de turistas debido a los elevados precios de las entradas.
Finalmente, en términos de conectividad aérea, el Mundial mejoró el tráfico internacional hacia las ciudades sede. En junio de 2026, Guadalajara lideró el crecimiento con un incremento del 11.5% en pasajeros internacionales. Monterrey y la Ciudad de México también reportaron aumentos, aunque con variaciones en el tráfico doméstico que reflejan un comportamiento más moderado.
La evaluación de la experiencia mundialista resalta un contraste significativo entre las expectativas iniciales y los resultados reales, dejando abierta la discusión sobre cómo estos grandes eventos pueden maximizar su potencial en el futuro.
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