La jornada del jueves 11 de junio de 2026 comenzó marcada por una serie de afectaciones en la red del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, en medio de protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), familiares de personas desaparecidas y otras organizaciones sociales. Estas movilizaciones buscaban aprovechar la atención internacional generada por la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol 2026, un evento que se desarrollaba en la Ciudad de México con el partido inaugural entre México y Sudáfrica, que atraía a miles de aficionados.
Desde temprano, se registraron complicaciones en el servicio del Metro. Diversas estaciones de las líneas 1, 2 y 3 fueron cerradas temporalmente como medida preventiva ante las concentraciones en la zona centro de la ciudad. Sin embargo, conforme avanzaba la mañana, se reiteró la normalización del servicio; a las 10:11 horas, se anunció la reapertura de varias estaciones clave como Hidalgo y Universidad de la Línea 3, y Pino Suárez en las Líneas 1 y 2, permitiendo así el ascenso y descenso de pasajeros.
A pesar de las reaperturas, permanecieron cerradas las estaciones Bellas Artes, Allende, Zócalo/Tenochtitlan y Chabacano, lo que llevó a las autoridades a recomendar a los usuarios considerar rutas alternas y mantenerse al tanto de los comunicados oficiales para cualquier modificación en tiempo real.
En el contexto de las protestas, el Gobierno federal se pronunció asegurando que existían las condiciones necesarias para el desarrollo normal de las actividades relacionadas con el Mundial 2026. Durante la conferencia matutina, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, afirmó que el evento se llevaría a cabo con normalidad, enfatizando la coordinación entre las autoridades federales y locales para garantizar la seguridad de los asistentes.
La coincidencia entre el torneo y las manifestaciones ha puesto a prueba la capacidad de movilidad en la capital. Miles de aficionados se desplazaron hacia el Estadio Ciudad de México, mientras otros optaron por seguir el evento desde el Zócalo a través de pantallas instaladas por las autoridades. En respuesta, se implementaron operativos especiales de seguridad y transporte, buscando facilitar el acceso tanto a los asistentes del Mundial como a los participantes en las movilizaciones.
Aunque la mañana estuvo marcada por cierres y complicaciones en distintos puntos, las autoridades afirmaron que los despliegues permitirían que la inauguración se llevara a cabo sin contratiempos significativos. Con un panorama de actividad intensa y protestas, la ciudad se preparaba para un día lleno de contradicciones, donde el fútbol y las demandas sociales coexistían en el mismo espacio. Las autoridades continuarán monitoreando la situación para asegurar un desarrollo sin incidentes en este evento de gran relevancia internacional.
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