En un giro inquietante en la administración pública, dos empleados del municipio de Rotterdam han sido despedidos tras una investigación que destapó un presunto escándalo de corrupción vinculado a contratos de construcción. Este caso ya ha captado la atención de las autoridades, involucrando trabajos relacionados con la eliminación de asbesto en el Museo Boijmans Van Beuningen, uno de los más importantes de los Países Bajos.
Los funcionarios, que formaban parte de un grupo de tres investigados, fueron señalados luego de que surgieran preocupaciones sobre la aprobación de contratos municipales a precios inflados. Mientras uno de ellos ha optado por jubilarse, los otros dos han enfrentado suspensiones que culminaron en despidos.
La alcaldesa de Rotterdam, Carola Schouten, reveló que la investigación interna identificó violaciones al código de conducta de la ciudad, específicamente en cuanto a la aceptación de regalos de empresas contratistas, lo que sugiere un posible trato preferencial en la adjudicación de contratos. Adicionalmente, estos empleados están bajo sospecha de incurrir en delitos como el falso testimonio y la corrupción pasiva.
Las primeras alertas sobre este posible escándalo de corrupción salieron a la luz en 2023, cuando el diario neerlandés NRC Handelsblad destacó preocupaciones relacionadas con proyectos de construcción en instituciones culturales de Rotterdam. Las acusaciones llevaron a la municipalidad a solicitar una investigación policial, que actualmente sigue su curso con el fiscal público a cargo.
Recientemente, la junta ejecutiva de la ciudad indicó que los hallazgos de los fiscales en julio apuntaron a que la conducta de los empleados despedidos era “sustancialmente más grave” de lo que se había revelado inicialmente. Diederik van Dommelen, responsable de asuntos financieros de Rotterdam, mencionó que la investigación criminal vigente limita la información que se puede compartir públicamente. Los empleados despedidos tienen el derecho de impugnar sus despidos ante un tribunal laboral.
Por su parte, el Museo Boijmans Van Beuningen ha declinado hacer comentarios, señalando que la responsabilidad de la gestión de sus instalaciones y su renovación recae en el municipio. Cabe recordar que el museo cerró sus puertas en 2019 para llevar a cabo una importante renovación, mientras que su colección ha permanecido parcialmente accesible a través del Depot Boijmans Van Beuningen, inaugurado en 2021 y que alberga alrededor de 154,000 obras. Su reapertura está prevista para 2029, coincidiendo con la eliminación del asbesto en el edificio.
Este caso no solo resalta la necesidad de una mayor transparencia en los procesos de contratación pública, sino que también arroja luz sobre el delicado equilibrio entre la administración municipal y las grandes instituciones culturales en una ciudad que busca revitalizar su patrimonio y asegurar la integridad de su gestión pública.
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