En medio de la devastación provocada por un terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el norte de Colombia, trabajadores de rescate luchan contra el reloj en una carrera frenética por salvar vidas dentro del llamado “periodo dorado” de 72 horas tras el desastre. Este evento, ocurrido el lunes, no solo ha dejado un número creciente de víctimas y decenas de personas desaparecidas, sino que también ha puesto en grave peligro la infraestructura cultural de la región.
Alejandro Garces, curador del Museo de Arte de Pereira, situado a aproximadamente 220 millas al oeste de Bogotá y considerado la principal institución de arte en una de las regiones más emblemáticas del país, la Zona Cafetera, compartió en Instagram impactantes imágenes que revelan la magnitud del daño. Los muros del museo han colapsado, dejando expuestos sus interiores y transformando el lugar en una serie de espacios abiertos con vistas desoladoras hacia la ciudad. Las grietas en forma de “X” han atravesado las galerías, mientras que pinturas y obras enmarcadas luchan por mantenerse en pie en paredes tambaleantes.
El impacto de este sismo no ha sido trivial. Garces indicó que el 70% de la infraestructura cultural en Risaralda ha quedado reducida a escombros. Pereira, la ciudad más grande del departamento con alrededor de 500,000 habitantes, está a solo 35 millas del epicentro. Si bien la magnitud del sismo se asemejaba a otro ocurrido en Venezuela en junio, la profundidad del epicentro colombiano, a 64 millas, ayudó a mitigar su fuerza en comparación con el devastador temblor venezolano, que tuvo un epicentro mucho más cercano a la superficie.
Hasta la fecha, Pereira y Manizales, una ciudad vecina, cuentan con más de la mitad de los muertos registrados por el desastre. En medio de la búsqueda de los desaparecidos, los sobrevivientes se enfrentan al luto por la pérdida de hogares, empresas y centros culturales de vital importancia. Libardo Díaz, director del Museo Rayo en la cercana Roldanillo, estimó que 14 museos en la zona han sufrido daños, siendo el Museo de Arte de Pereira el más afectado.
Creado en 1974 como el Centro de Arte Contemporáneo y convertido en museo en 1996, el Museo de Arte de Pereira alberga una colección de 520 piezas, incluyendo obras de renombrados artistas colombianos. Su importancia no se limita a Pereira; ha jugado un papel crucial en la descentralización de las artes en Colombia, extendiendo su influencia más allá de las ciudades principales como Bogotá y Medellín.
A pesar de que ingenieros confirmaron el 11 de agosto que el daño no es estructural, la reconstrucción exigirá un esfuerzo monumental. Las paredes y techos se han visto significativamente comprometidos, y el museo permanece cerrado al público mientras se evalúa el costo de la reconstrucción. Teniendo en cuenta que la institución opera como una entidad sin fines de lucro con dependencia de fondos gubernamentales, este desastre llega en un momento crítico, ya que recortes significativos en el presupuesto del gobierno habían dejado al museo en una situación económica delicada.
Con un nuevo gobierno de tendencia de derecha en el poder y con un enfoque en reducir el gasto público, la preocupación sobre el apoyo del Ministerio de Cultura para la restauración de la infraestructura cultural es palpable. La respuesta del ministerio sigue sin aclararse, y el futuro del museo está en un limbo incierto.
El camino hacia la recuperación es largo y complejo, y aunque la prioridad inmediata es rescatar a las personas atrapadas, también se reconoce la necesidad imperiosa de proteger y preservar la infraestructura cultural. La cultura no solo es esencial para el tejido social, sino que actúa como un componente esencial en el proceso de sanación de la comunidad afectada. “La cultura es el cemento que nos mantiene unidos como sociedad”, dijo un representante del museo.
A medida que la Zona Cafetera se embarca en su proceso de reconstrucción, queda claro que abogar por el reinicio de actividades en el Museo de Arte de Pereira será fundamental para la revitalización de una comunidad devastada por el desastre. Este se convierte en un llamado a la acción no solo para los funcionarios, sino para todos aquellos que valoran el lugar de la cultura en tiempos de crisis.
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