A partir de este mes, el National Museum of African American History and Culture, en Washington D.C., experimentará un cambio significativo en su exhibición “Slavery and Freedom”. En un movimiento que ha capturado la atención pública, una pieza de madera del emblemático barco esclavista São José-Paquete de Africa, uno de los primeros barcos de esclavos recuperados, será retirada y enviada de regreso a Sudáfrica. Esta decisión sigue un acuerdo de préstamo que ha estado vigente desde la apertura del museo en 2016, inicialmente por cinco años y luego extendido por otros cinco, finalizando el 1 de julio de 2026.
El fragmento de madera, que pesa 33 libras (15 kilogramos), ha estado suspendido en la exhibición, destacando la tragedia del comercio transatlántico de esclavos. Se planea que, debido a su fragilidad, la madera sea transportada en un crate especialmente diseñado para su conservación. Si bien este objeto regresará a su hogar, otros elementos del barco, como los lastres que contrarrestaban el peso de los cautivos, permanecerán en exposición por un par de años más, antes de también ser devueltos a Sudáfrica.
El São José, una embarcación portuguesa que se hundió en 1794 frente a la costa de Ciudad del Cabo, llevaba a más de 400 prisioneros de Mozambique. La tragedia del naufragio dejó a la mitad de los cautivos fallecidos, mientras que los sobrevivientes fueron revendidos como esclavos en la región. Este descubrimiento, realizado en 2015 y relacionado mediante el Slave Wrecks Project, ha proporcionado una perspectiva única sobre las atrocidades del comercio de esclavos, haciendo de esta pieza uno de los primeros restos recuperados relacionados con el transporte de africanos esclavizados.
El “Middle Passage” dentro de la exhibición ilustra el trayecto oscuro de la travesía atlántica, donde millones de prisioneros sufrieron condiciones inhumanas. Las cifras de aquellos que no sobrevivieron se cuentan en millones, según lo indicado por Paul Gardullo, asistente del director de historia del museo. La inminente modificación del espacio museístico ocurre en un contexto de creciente escrutinio sobre las narrativas históricas en Estados Unidos, en medio de un enfoque por parte del gobierno sobre la representación de la historia.
Michelle Commander, subdirectora del museo, ha subrayado que la decisión de retirar la pieza de madera está estrictamente relacionada con el cuidado y la conservación, a pesar de las especulaciones en torno al momento de esta modificación. Aseguró que el museo seguirá ofreciendo una experiencia impactante y significativa a los visitantes, preservando la esencia de la historia que se enseña a través de otros artefactos en la sala.
Las opiniones de los visitantes reflejan la poderosa conexión que sienten con la exhibición. Muchos han expresado emociones profundas al interactuar con la representación tangible de la historia; la oscura galería que alberga la pieza de madera genera un ambiente de reflexión y solemnidad. Al describir su experiencia, algunos incluso han mencionado cómo la exhibición los ayudó a empatizar con el sufrimiento de los cautivos.
Con este cambio, el museo continúa su compromiso con la educación y la preservación de la memoria colectiva, asegurando que, aunque ciertos elementos físicos se trasladen, las historias que contienen seguirán resonando en su espacio. La última oportunidad para ver esta pieza histórica será el 22 de marzo, mientras que se preparan nuevos elementos para enriquecer la narrativa presentada en la exhibición, incluido un manifiesto de carga que documentará la historia del barco.
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