En respuesta a recientes incidentes de cortes de energía y hacinamiento, la Administración Nacional de Patrimonio Cultural de China ha instruido a todos los museos públicos del país a reforzar sus protocolos de gestión de emergencia. Esta medida se toma tras una serie de situaciones críticas que tuvieron lugar durante la temporada de vacaciones de verano.
El 4 de agosto de 2026, el Museo de los Guerreros de Terracota, ubicado en Xi’an, provincia de Shaanxi, experimentó un apagón inesperado. La interrupción afectó las tres fosas de excavación y la sala de exposiciones principal, y se prolongó durante varias horas. Los visitantes, en medio de la oscuridad, tuvieron que emplear linternas para apreciar las fascinantes piezas en exhibición. Este incidente, que generó gran revuelo en las redes sociales como Rednote, pronto fue destacado por los medios locales.
Cortes similares se registraron en el Museo Lu Xun en Beijing y en el Museo de Datong en la provincia de Shanxi, el 7 y 8 de agosto, respectivamente. Además, el Museo de Zhejiang se vio obligado a disculparse públicamente a través de su cuenta oficial de WeChat debido a retrasos en la entrada ocasionados por la saturación de visitantes y fallos en las puertas el 6 de agosto.
Las instituciones afectadas señalaron que los cortes de energía se debieron a sobrecargas en el sistema y a equipos obsoletos, problemas agravados por una ola de calor extremo durante el verano. Los expertos en conservación han expresado preocupación por cómo estas interrupciones pueden haber impactado en los delicados objetos históricos que requieren un control estricto de temperatura y humedad. Joey Cao, académico de la Academia de Arte de China, señaló que las fluctuaciones ambientales drásticas pueden representar una seria amenaza para tales reliquias.
Este contexto ocurre en un momento en que el turismo cultural ha ganado protagonismo como una de las actividades recreativas favoritas de las familias chinas, lo que ha generado un aumento sostenido en la asistencia a museos en todo el país. De hecho, el Museo de los Guerreros de Terracota, considerado un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, se posicionó como el segundo museo más visitado en 2025, con cerca de 11 millones de visitantes, según datos de la Administración Nacional de Patrimonio Cultural.
Para mitigar futuras crisis, la Administración ha estipulado que los museos deben implementar sistemas de vigilancia por cámaras y otras herramientas de monitoreo del flujo de visitantes. Esto permitirá un seguimiento en tiempo real de la asistencia y ayudará a ajustar los sistemas de reserva, evitando “olas súbitas de visitantes y problemas de entrada”. Asimismo, se alienta a establecer mecanismos de intercambio de información con las autoridades locales, garantizando una comunicación más eficaz cuando las cifras de visitantes alcancen ciertos niveles críticos.
La directriz también impone la necesidad de una revisión integral de la infraestructura clave, que incluye sistemas de suministro eléctrico de respaldo, controles de aire acondicionado, mecanismos de control de incendios y espacios de almacenamiento para colecciones.
La atención hacia la gestión adecuada de estos espacios culturales se vuelve cada vez más urgente, no solo para proteger los tesoros del patrimonio nacional, sino también para asegurar una experiencia segura y enriquecedora para todos los visitantes. Lo que se busca es que, ante la creciente demanda y el interés por el patrimonio cultural, las instituciones estén a la altura de las circunstancias, evitando que incidentes como estos se repitan en el futuro.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


