Con una carrera caracterizada por actuaciones y grabaciones enérgicas, Laura Frautschi, violinista y colaboradora habitual con compositores contemporáneos, ofrece una perspectiva interesante sobre la importancia de cuidar el cuerpo en el mundo de la música. A partir de experiencias personales, Frautschi revela cómo el enfoque atlético, común en los deportes, debería ser igualmente esencial para los músicos.
Tras finalizar sus estudios de matemáticas aplicadas en Harvard y de violín en el Juilliard, Frautschi se destacó no solo como solista, sino también como integrante del trío Intersection y concertmaster de la Orquesta de St. Luke’s. Recientemente, participó en un panel titulado Inside the Orchestra: Artists As Athletes en el Lincoln Center, donde discutió sobre la necesidad de mantener carreras sostenibles en la música. Este evento coincidió con su papel como principal segundo violín en la Festival Orchestra del Lincoln Center desde 2010.
Su historia personal subraya las exigencias físicas que enfrentan los violinistas. En sus veintitantos años, Frautschi experimentó una tensión extrema que le llevó a sufrir dolor en el brazo y entumecimiento en los dedos, lo que provocó una reflexión crucial sobre su enfoque. Un terapeuta físico le aconsejó estilo de vida más saludable, que incluyó pausas regulares y estiramientos. A través de esta experiencia, comprendió que muchos músicos solo aprenden sobre el cuidado físico tras una lesión, un hecho que contrasta drásticamente con las prácticas deportivas que enfatizan la preparación física desde una edad temprana.
A lo largo de los años, Frautschi ha enfrentado otros obstáculos como el codo de tenista y cambios en su cuerpo relacionados con la menopausia. Para mantenerse activa y evitar lesiones, ha adoptado prácticas de ejercicio diario, incluyendo yoga y entrenamiento de fuerza, complementando su rutina de carrera, actividad que le ayuda a liberar estrés. Limita también las sesiones de práctica a 30 minutos para prevenir la acumulación de tensión y mantenerse en forma.
La ansiedad y los nervios son inevitables antes de cada presentación. Frautschi ha aprendido a canalizar esta energía mediante una preparación meticulosa, que incluye simular experiencias de actuación y filmarse para evaluar su rendimiento. Esta práctica le permite no solo controlar sus nervios, sino también optimizar su vínculo con sus compañeros músicos y el público.
La atención al cuerpo y la salud mental se ha vuelto indispensable en el ámbito musical, donde la exigencia física se equipara a la emocional. La experiencia de Laura Frautschi se erige como un testimonio de cómo los músicos pueden adoptar enfoques atléticos para fomentar carreras sostenibles y plenas en la música.
En un campo donde la resistencia física a menudo se deja de lado, la creciente conciencia sobre la importancia del bienestar entre los músicos está revolucionando la manera en que se aborda la formación y ejecución musical. Con su experiencia y compromiso, Frautschi ofrece no solo inspiración, sino también un llamado a la acción para todos los músicos que buscan fortalecer su práctica y prolongar sus carreras.
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