Entre el 24 y el 26 de julio, la localidad de Alton, situada en las afueras de Londres, se convirtió en el escenario de la Jalsa Salana, la convención anual de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Este evento, que ha crecido en relevancia a lo largo de los años, es considerado el mayor encuentro de musulmanes ahmadíes en Europa Occidental, atrayendo a miles de creyentes y dignatarios de más de 100 países.
Bajo el inspirador lema “Oraciones por la paz, voces por la paz”, la Jalsa Salana reunió a cerca de 50,000 participantes en un extenso predio de más de 200 hectáreas en Hampshire. La organización del encuentro no fue sencilla, ya que se llevó a cabo en un contexto de creciente hostilidad hacia los musulmanes en el Reino Unido, donde los delitos de odio han ido en aumento. A pesar de estas circunstancias desafiantes, la convención continúo, evidenciando la determinación de la comunidad a promover su mensaje de paz y amor interreligioso.
El imán Marwan Gill, presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía de Argentina, enfatizó el enfoque en el diálogo en tiempos donde las divisiones parecen crecer. En su discurso, subrayó que uno de los objetivos centrales de la convención es permitir que los asistentes no musulmanes comprendan mejor los preceptos de la fe ahmadí, abogando por la construcción de puentes en lugar de muros.
Rafiq Hayat, líder de la rama británica de la comunidad, narró la historia de resiliencia del movimiento, que desde su fundación en 1889 por Mirza Ghulam Ahmad, ha enfrentado obstáculos significativos, incluyendo agresiones y rechazo por parte de sectores extremistas. A pesar de esta adversidad, la comunidad ha optado por tender la mano a sus vecinos, estableciendo un diálogo constante con autoridades locales, iglesias y la policía, lo que ha permitido cimentar relaciones más fuertes y respetuosas.
Además, la Jalsa Salana celebra su 60ª edición este año, con la participación de su líder espiritual, Mirza Masroor Ahmad, quien estuvo acompañado por figuras públicas, legisladores y representantes de distintas religiones. En un gesto significativo de apoyo, el rey Carlos III envió un mensaje a los participantes, destacando la importancia de la coexistencia pacífica.
Entre los invitados especiales, destacó Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, quien asistió en representación de la Santa Sede, reflejando así el interés de diversas religiones en el mensaje de la Comunidad Musulmana Ahmadía, que apuesta por la paz en un tiempo marcado por la violencia y la división.
Los musulmanes ahmadíes, sin embargo, no solo enfrentan hostilidad por parte de sectores de extrema derecha, sino también de otros musulmanes que los consideran herejes. Este conflicto alcanzó una trágica expresión con el asesinato en 2016 de Asad Shah, un comerciante ahmadí en Glasgow. Su fe, que promueve el amor y el rechazo a la violencia, enfrenta severas restricciones en países como Pakistán, donde la persecución legal es una realidad constante.
El espíritu de la Jalsa Salana, más que un evento anual, representa un llamado urgente a la paz, la convivencia y el diálogo interreligioso en un mundo que a menudo parece estar sumido en la discordia. La convención de este año no solo reafirma la identidad de los ahmadíes, sino que también extiende una invitación a todos a unirse en la búsqueda de un futuro sin odio ni violencia.
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